INDICE DE FRAGILIDADSOCIAL (IFS)2° trimestre de 2021

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INDICE DE FRAGILIDAD SOCIAL (IFS)
2° trimestre de 2021

Las personas en situación de fragilidad social son aquellas que tienen altas probabilidades de caer en la pobreza en contextos socioeconómicos críticos. No son pobres, pero tampoco están integradas socialmente en forma plena. Mientras el concepto de pobreza hace referencia a una situación de privación efectiva y actual, la fragilidad alude al riesgo de empobrecimiento en el futuro. Hay frágiles por ingresos y frágiles estructurales, que no sólo posee bajos ingresos sino que, además, detenta ciertas características sociodemográficas y laborales altamente asociadas con la pobreza que incrementan sensiblemente sus chances de pasar a engrosar la población pobre en contextos económicos desfavorables.
Este trabajo analiza la incidencia y la evolución de la integración social y, particularmente, de la fragilidad social durante el período 2016-2021, a nivel nacional. El segundo trimestre de 2018 marca el inicio de un período de profundización de la fragilidad socioeconómica, y consecuentemente, del crecimiento de la Población No Integrada Socialmente (PNIS) en términos sociales. Dichos fenómenos responden a la crisis económica que se hace explícita a partir de la dinámica insostenible del sector externo, y a partir de la cual se produjeron tensiones en el mercado cambiario que finalmente derivaron en el primero de los episodios devaluatorios que marcaron el 2019.
En particular, entre el segundo semestre de 2018 y el segundo de 2019, la PNIS creció un 9,5 pp alcanzando al 58,6% de la población -valor máximo desde el inicio de la serie a ese momento-.Por tanto el impacto de la COVID-19 debe analizarse en el contexto de una situación socioeconómica caracterizada por el aumento de la Población No Integrada Socialmente durante un año y medio antes. Asimismo, la crisis sanitaria muestra su impacto fundamentalmente durante el segundo trimestre de 2020, cuando las disposiciones del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) implicaron restricciones a la circulación bien estrictas. En ese período, 2t-2020, la PNIS asume en el valor más elevado de la serie, alcanzando el 66,4%: más de 6 de cada 10 residentes no se encontraban integrados en términos sociales con plenitud; y se ubicó 7,8 puntos porcentuales por encima del valor del 2t-2019.
Durante el tercer trimestre del 2020 y como consecuencia del relativo relajamiento de las restricciones a la circulación y la posibilidad de percibir ingresos de parte de la población que ante el confinamiento había estado privada de trabajar, la PNIS decreció al 59,4% aunque para el último trimestre del 2020, en el contexto de una aceleración de la dinámica inflacionaria que conllevó al deterioro de la capacidad de compra de los ingresos, volvió a ubicarse por encima del 66% (66,2%). Así, el inicio del año 2021 estuvo signado por una situación socioeconómica en la que nuevamente más de 6 de cada 10 personas eran indigentes, pobres o frágiles. Puntualmente, y respecto del último trimestre del 2019, crecieron las tasas de pobreza e indigencia en 1,9 y 5 pp, respectivamente, y creció también la tasa de fragilidad agregada en 1,3 pp -resultado de un aumento de la población frágil estructural de 2,2 pp y una leve reducción de la frágil por ingresos, en 0,9 pp-.
Para el segundo trimestre del 2021, que abarca una nueva y temporaria fase de restricciones a la circulación durante el mes de mayo, la Población No Integrada Socialmente alcanzó el valor del 63,7%. Es decir, 6 de cada 10 personas se encontraron en situación de no integración social de forma plena; 3 de esos 6 fueron pobres, 1 fue indigente y los 2 restantes resultaron frágiles. La tasa de fragilidad social ascendió al 22,2% de la población: la tasa de fragilidad por ingresos fue del 8,6% – 0,5 pp por encima del valor del 2t-2020- al tiempo que la tasa de fragilidad estructural alcanzó el 13,6% – 2,2 puntos superior al mismo trimestre del año anterior-.
Además, de la etapa que inicia con la recesión iniciada en abril de 2018 y hasta el último semestre móvil -que incluye primer y segundo trimestre del 2021- se desprende una relativa estabilidad en la proporción de la población que constituye el grupo de frágiles totales. Por tanto, el crecimiento de la Población No Integrada Socialmente que se verifica en ese período se explica por el crecimiento de la indigencia y la pobreza.
A ello debe adicionarse el hecho de que, al interior de la población frágil, la subpoblación de frágiles por ingresos presenta lógicamente mayor volatilidad que la población frágil estructural -cuyos valores mínimo y máximo de la serie son muy cercanos, del 12% y del 14,6% respectivamente-. De ambas regularidades señaladas, se desprende, entonces la potencialidad de las políticas de ingresos para favorecer una mayor integración social.

Impulsada por alimentos, la inflación alcanzó un 4,3% en febrero.

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Impulsada por alimentos, la inflación alcanzó un 4,3% en febrero.

En febrero, la inflación de las y los trabajadores se ubicó en 4,3%, lo que representa una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto al 4,2% registrado en enero. De este modo, en los dos primeros meses del año, la inflación alcanzó un 8,7%. En tanto, en los últimos doce meses fue del 51,5%.
La inflación de febrero estuvo motorizada por los Alimentos y Bebidas, que subieron 6,5% luego de haberlo hecho en 5,8% en enero. Hubo una particular disparada de las verduras (+25,2%), la cual se registró en una diversidad de productos, tales como cebolla, zanahoria,
papa o tomate, entre otros. Las frutas subieron 8,6%, destacándose la naranja y la banana.
El pan y los cereales treparon 8,5%, traccionado por el pan francés (+12,5%). Vale tener en cuenta que estos valores casi no recogen las presiones inflacionarias derivadas del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que dispararon el precio internacional del trigo a partir de finales de febrero. El pescado (+7,8%), las bebidas alcohólicas (+7,7%) y los aceites y grasas (+6,6%) también tuvieron un febrero particularmente inflacionario. Solo las carnes (+1,7%) permitieron amortiguar las fuertes subas registradas en el mes.
La segunda división con mayores alzas fue Equipamiento y mantenimiento del hogar, con un 4,3%, con alzas destacadas en productos de higiene y limpieza. Le siguen en orden Salud, que trepó un 4% adicional, Otros bienes y servicios (+3,9%), Comunicaciones (+3,9%), Transporte (+3,5%, hubo suba de naftas) y Recreación y cultura (+3,1%). Solo Vivienda (+2,6%), Educación (1,6%) e Indumentaria y calzado (+1,1%) registraron alzas por debajo del 3%.
En la segunda mitad del informe se detalla la situación de la actividad, el empleo y los salarios reales. La última parte de 2021 terminó con inflación elevada, pero también con un claro repunte económico y, más moderadamente, en el empleo y los salarios. A fines de
2021, la actividad económica alcanzó el mayor nivel desde marzo de 2018, apuntalada por la industria -en primer lugar-, pero también por la recuperación de la construcción, los hidrocarburos en Vaca Muerta, el comercio y algunos servicios como por ejemplo los informáticos. En el empleo formal privado, diciembre fue el mes en el que se retornó a la cantidad de puestos de trabajo formales asalariados privados previos a la pandemia. En tanto, el salario real a fines de 2021 se ubicó levemente por encima de los guarismos de fines de 2019.
No obstante, vistas en una perspectiva de más largo plazo, estas mejoras son muy débiles dentro de una tendencia de deterioro. El empleo formal privado ajustado por crecimiento poblacional está actualmente en el menor valor desde 2009 (solo por encima de 2020). En tanto, el salario real privado está 14,7% por debajo de 2013 y el público 20,4% por detrás del mismo año.

Método CITRA N°9

Método CITRA N°9.
El accionar del Estado en emergencia:
relevamiento normativo y evaluación sobre el accionar estatal en el marco del Proyecto Monitor Laboral COVID-19

Ivana Giselle González(Coordinadora), Marianela Altamirano, Analía Pérez Molina, Ricardo Corradini, Julio Quintana, Julia Rodríguez y Patricia Zilber.

En este informe se presentan los resultados de un relevamiento y análisis de la normativa emitida por distintas jurisdicciones del Estado Nacional en el contexto de pandemia provocada por el COVID -19, realizado en el marco Proyecto “Monitor Laboral COVID-19. Condiciones de trabajo, trabajadores/as y derechos en tiempos de pandemia”, el cual se propuso entre sus objetivos encarar una línea de acción dirigida a sistematizar las disposiciones emitidas por el Estado Nacional, con el fin de relevar las medidas tomadas por las distintas reparticiones desde la vigencia del Decreto 297/2020 de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio.
El relevamiento normativo como estrategia metodológica aporta no solo la posibilidad de sistematizar las disposiciones emitidas diariamente por las distintas jurisdicciones, sino también agregar valor analítico y establecer categorías de análisis relevantes con el fin de aportar al diagnóstico.
La investigación se llevó a cabo entre los meses de marzo y septiembre de 2020, y se utilizó como fuente principal el “Digesto de Emergencia Sanitaria Coronavirus COVID- 19”, documento de actualización diaria elaborado por la Secretaria de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Se relevaron un total de 748 disposiciones correspondientes a 8 jurisdicciones del Estado Nacional, las cuales si bien no representan el universo de disposiciones emitidas, significan un aporte significativo para conocer y comprender el accionar estatal en el actual contexto de emergencia.
Palabras clave: Pandemia; Emergencia sanitaria; Capacidades estatales; Acción estatal.

This report presents the results of a survey and analysis of the regulations issued by different jurisdictions of the National State in the context of the pandemic caused by COVID -19, carried out within the framework of the Project “Labor Monitor COVID-19. Working conditions, workers and rights in times of pandemic”, which proposed among its objectives to face a line of action aimed at systematizing the provisions issued by the National State, in order to relieve the measures taken by the different departments since the validity of Decree 297/2020 on Social, Preventive and Mandatory Isolation.
The normative survey as a methodological strategy provides not only the possibility of systematizing the provisions issued daily by the different jurisdictions, but also adding analytical value and establishing relevant categories of analysis in order to contribute to the diagnosis.
The investigation was carried out between the months of March and September 2020, and the “Coronavirus COVID-19 Health Emergency Digest” was used as the main source, a daily update document prepared by the Secretary of Justice and Human Rights of the Nation.
A total of 748 provisions corresponding to 8 jurisdictions of the National State were surveyed, which, although they do not represent the universe of provisions issued, represent a significant contribution to knowing and understanding state actions in the current context of emergency.
Key words: Pandemic; Health emergency; State capacities; State action

La inflación volvió a acelerarse en el primer mes de 2022: 4,2%

La inflación volvió a acelerarse en el primer mes de 2022: 4,2%

En enero, la inflación de las y los trabajadores se ubicó en 4,2%, lo que representa una aceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto al 3,9% registrado en diciembre. De este modo, en los últimos doce meses, la inflación acumuló un 51,2%.
La inflación de enero estuvo particularmente influenciada por Alimentos y bebidas, que subieron 5,8% en el mes, acumulando así un 59,8% en los últimos 12 meses. Dado el gran peso que tienen los alimentos en la canasta de las y los trabajadores, la suba de precios de este rubro explicó el 46% de la inflación total registrada en el mes.
La gran mayoría de los rubros alimenticios subió por encima del 4% mensual, con la excepción de carnes (2,5%), aceites y grasas (1,6%) y bebidas no alcohólicas (3,3%). Las mayores alzas se produjeron en verduras (27,5%), lo cual se debe principalmente al tomate (76% el redondo), la lechuga (+32,6%) y la cebolla (+14,5%). Las bebidas alcohólicas subieron 8,2% (acumulando un 83,5% interanual), con la cerveza trepando 8,7% y el vino fino 8,1%. El vino ha registrado una muy intensa suba en el último año, con un rango que va del 127% en el vino fino al 148% al vino de mesa.
Además de los alimentos, destacan las subas del 5,1% en Educación, impulsada por los útiles escolares que subieron 14,5%. Recreación y cultura subió 4,4%, debido a la temporada alta turística, que incidió sobre precios de pasajes y hoteles.
Por debajo del nivel general, encontramos en primer lugar a Comunicaciones (3,7%), Salud (3,6%), Indumentaria y calzado (3,5%), Transporte (3,5%) y Otros bienes y servicios (3,5%). Solo Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,8%) y Vivienda (2,1%) registraron alzas por debajo del 3%.
Así como los datos inflacionarios de los últimos meses son preocupantes, los de reactivación económica se muestran mucho más auspiciosos de lo previsto. 2021 finalizó con el mayor nivel de actividad económica desde 2017, en parte gracias a que las exportaciones -que alcanzaron el mayor nivel desde 2012- permitieron dar más aire al BCRA para acumular reservas en la primera mitad del año y, de este modo, habilitar las importaciones de insumos y maquinarias necesarias para una economía en crecimiento.
La industria, que había tenido un muy negativo desempeño en el período 2015-2019, mostró una sólida recuperación: diciembre pasado fue el mejor diciembre desde 2015, y con una producción industrial 15,9% superior a la de 2019. Tomando el conjunto del año 2021, la producción industrial terminó 7,1% por encima de la de 2019 e incluso 0,3% por arriba de la de 2018. Más allá de esta fuerte reactivación, aparecen interrogantes respecto a la continuidad de dicha mejora para 2022, toda vez que las reservas del BCRA (fundamentales para que la recuperación económica prosiga) están enflaquecidas. Será clave, en ese sentido, lo que ocurra con la cosecha agropecuaria (principal fuente de divisas del país) y con cómo se desenvuelva el acuerdo con el FMI.

En el plano del empleo, desde fines de 2020 se aprecia una recuperación sostenida del empleo asalariado formal privado, aunque a noviembre de 2021 todavía faltaban recuperarse 18.000 puestos de trabajo comparado contra febrero de 2020. Una mirada más profunda (tomando no solo el empleo formal sino también el informal y el cuentapropista) permite ver que en el tercer trimestre de 2021 se había recuperado el PBI de 2019, pero no todavía el empleo. La razón es que las ramas de menor productividad relativa (esto es, que contribuyen más al empleo que al PBI), estuvieron entre las más afectadas por la pandemia, como servicio doméstico y turismo y gastronomía. En contraste, las actividades de mayor productividad relativa (como industria, petróleo o minería, entre otros), y que contribuyen más al PBI que al empleo, tuvieron una reactivación muy clara.

Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional

Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional.

Llamamos fragilidad laboral1 a la distancia entre las condiciones deseables de la dinámica del mercado de trabajo y aquellas efectivamente vigentes, asumiendo que existiría un “modo ideal” de funcionamiento.
En ese sentido, el Índice de Fragilidad Laboral (IFL) describe la situación y evolución del mercado de trabajo argentino en los últimos años (2016-2021) a partir de la medición cuantitativa del grado de fragilidad. El IFL surge como un indicador compuesto y multidimensional que sintetiza tres dimensiones o sub-fragilidades:
(a) déficit de empleo (DE), definido como el grado de escasez de puestos de trabajo; (b) precariedad laboral (P), entendida como la calidad de la estructura de puestos de trabajo disponibles; y (c) pobreza e ingresos (PeI), que mide el poder de compra de los ingresos familiares en relación a la línea de pobreza (y su distribución).
Eso implica que para analizar la fragilidad agregada se mide la capacidad de la economía para generar los puestos de trabajo necesarios para absorber a la totalidad de la población activa; la calidad y modalidad de empleo predominante, en vínculo directo con la dinámica de los ingresos (y su distribución), y la evolución de la pobreza. Así, el IFL asume valores entre 0 y 1, donde 0 representa el escenario de no-fragilidad y 1 el de fragilidad crítica. Al multiplicarlo por 100 se interpreta como el nivel de fragilidad laboral en vigor (es decir, la distancia existente entre el escenario ideal de no-fragilidad -IFL=0- y las condiciones vigentes), medido en puntos.
El período analizado va del segundo trimestre de 2016 al segundo trimestre del 2021. Los resultados muestran que la fragilidad laboral inicia una tendencia al alza en el tercer trimestre de 2018, como resultado de la crisis macroeconómica que implicó devaluación del tipo de cambio y, consecuentemente, aceleración inflacionaria. Esto, a su vez, redujo la capacidad de compra de los ingresos, al tiempo que, al caer la actividad cayó también el empleo -en simultaneidad con el aumento de la participación de empleo informal-. De esta forma, el cimbronazo de la pandemia de la COVID-19 a inicios del 2020 se da en el marco de un mercado laboral signado por el déficit de empleo, una creciente precariedad laboral y la intensificación de la pobreza y desigualdad en los ingresos de la población trabajadora.
Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional, lo que implica un aumento de 7,7 puntos porcentuales (pp) respecto a igual período de 2018, de 3,32 respecto al 2t-2019 y de 1 pp respecto al 2t-2020. De modo que se constata que la tendencia de creciente fragilidad iniciada a mediados de 2018 se intensifica con la irrupción de la pandemia.
Dicho valor indica que el funcionamiento del mercado laboral se encontró a 42,9 puntos del escenario de nula fragilidad, ubicándose un 2,5% (1pp) por encima del valor del segundo trimestre del 2020. En relación a lo acontecido un año atrás, destaca un significativo avance de la dimensión de Precariedad (+11,5 pp) y el aumento -aunque más acotado- de la de Pobreza e Ingresos (+1,6pp), que resultan parcialmente compensados por la disminución de la fragilidad ligada a la dinámica de Déficit de Empleo, que se reduce 9,9 pp.
Antes de continuar, es relevante hacer foco en dos puntos relevantes. En primer lugar, que los resultados no pueden disociarse del período de excepcionalidad que se encuentra atravesando el mundo a raíz de la pandemia de la COVID-19, así como tampoco puede interpretarse el contexto laboral sin considerar la profundidad de las reconfiguraciones en las jornadas laborales y los procesos de trabajo derivados de las disposiciones de distanciamiento social. En segundo lugar, que la interpretación de estos resultados no debiera omitir un estado de situación de fragilidad en ascenso durante al menos un año y medio previo a la irrupción de la pandemia. Es sobre ese marco que, aún cuando se estipularan medidas de protección del empleo -como el Decreto 329/2020 de prohibición de despidos y suspensiones, o el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), Decreto 332/2020- constatamos que la crisis sanitaria y las disposiciones de aislamiento derivadas profundizaron las debilidades preexistentes, configurando un escenario crítico del mercado de trabajo.

1
Para más detalles metodológicos respecto de la construcción del IFL ver Anexo metodológico en Novick, M., Di Giovambattista, A. y Gárriz, A. (2019) ”Índice de Fragilidad Laboral en Argentina (2016-2019), https://pulsocitra.org/wp-
content/uploads/2019/11/IFL-Octubre-2019.pdf; y Anexo Presentación del Índice de Fragilidad Laboral en este documento

Monitor Laboral 2

# Monitor Laboral 2

ISSN 2796-8529

Los usos del tiempo en la pandemia.
Análisis preliminar de los datos recolectados en una encuesta

Cora Arias,
Ana Paula Di Giovambattista y
Federico Vocos

En el presente informe se presentan los resultados de un relevamiento llevado a cabo por el Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET/UMET) sobre los usos del tiempo durante la pandemia. El objetivo de la investigación es analizar el impacto provocado por la situación sanitaria y el confinamiento en las representaciones sociales acerca del tiempo.
En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que el virus que afecta a diferentes países del mundo (SARS-CoV-2, de la familia de los coronavirus) debía definirse en términos de pandemia. El día 20 de ese mismo mes, el gobierno argentino, a través del Decreto 297/2020, dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) que implicó el confinamiento de las personas en los lugares en los que se encontraban en ese momento. La medida tenía un doble objetivo: por un lado, resguardar la salud pública de la población y, por otro, mitigar el impacto sanitario provocado por la pandemia en un sistema ya en crisis. Como efecto no buscado, aunque sí previsible, se vieron trastocadas las condiciones de reproducción de la vida cotidiana de las personas, de su trabajo junto con la organización familiar, así como la paralización de la mayoría de los procesos de producción, circulación y comercialización.
Las consecuencias materiales que sobrevinieron a esa situación excepcional e inevitable se constataron inmediatamente: caída de la actividad económica, cierre de establecimientos, aumento de la pobreza y la indigencia, pérdida de puestos de trabajo, en un contexto dominado por decenas de miles de personas contagiadas y centenares de muertes por día. Pero las implicancias subjetivas de la pandemia y el necesario confinamiento no podían evaluarse frente a las urgencias de la crisis sanitaria y económica.
Recién ahora, habiendo transcurrido un año y medio del inicio de este proceso, con indicadores epidemiológicos muy favorables y algunos indicios de recuperación económica, podemos disponernos a indagar sobre las repercusiones en la subjetividad de una situación tan extraordinaria en la historia de la humanidad.
Con ciertos matices, tanto la etapa más estricta del ASPO como los meses de distanciamiento significaron la permanencia de las personas en sus hogares. La prohibición o restricción para circular, la imposibilidad de ir al trabajo o a la escuela, la inexistencia de encuentros sociales, forzaron la permanencia en un mismo espacio. En la pandemia, trabajar, estudiar y divertirse se realizan en un mismo lugar, el hogar. Esta situación inevitablemente modificó la cotidianeidad y alteró la subjetividad. Nuestra hipótesis es que, además, esa experiencia espacial transformó tanto las prácticas como las representaciones acerca del tiempo.
El espacio y el tiempo, en tanto que categorías históricas que articulan la vida social, están incrustadas en las prácticas materiales de los sujetos.  A pesar de la diversidad de clasificaciones y percepciones de estas categorías, existe un sentido englobante y objetivo para cada una de ellas que, sin embargo, se encuentra en constante disputa.
Las experiencias espaciales y temporales extraordinarias vivenciadas en el transcurso de la pandemia y el confinamiento se traducen en la proliferación de distintas percepciones sobre esas categorías estructurantes de la sociedad. Por eso, en esta investigación nos proponemos describir y analizar las representaciones sociales sobre los usos del tiempo durante la pandemia y el confinamiento.
Este estudio pretende ser un complemento de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo que se encuentra desarrollando el INDEC en el momento que estamos escribiendo este informe. En ese caso, se busca caracterizar la vida de personas de distintas edades y el tiempo que le dedican a las actividades que realizan dentro y fuera de los hogares: trabajo remunerado, las tareas domésticas y de cuidado a otros miembros del hogar, y las actividades personales (estas acciones incluyen desde comer y usar el celular, hasta trabajar, cuidar niñas y niños, limpiar, cocinar y reunirse con otras personas). Este relevamiento se basa en la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo que se llevó a cabo durante el tercer trimestre de 2013.  El análisis de las representaciones sociales que presenta nuestro estudio constituye un marco analítico para acompañar los datos estadísticos que serán difundidos por los organismos públicos.

Monitor Laboral ISSN 2796-8529  Publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET-UMET).

Sarmiento 2058 CP (1044), CABA, Argentina [email protected] Teléfono +54 11 5354 6600

Apuntes de Economía Popular N° 2. Los números de la economía popular durante la pandemia. Dinámica entre 4t-20 y 2t-21

N° 2.
Los números de la economía popular durante la pandemia. Dinámica entre 4t-20 y 2t-21

Ana Natalucci (Coord.),
María Inés Fernández Álvarez (Coord.),
Ana Paula Di Giovambattista,
Lucio Fernández Mouján,
Ernesto Mate y
Santiago Sorroche

En agosto de 2021 propusimos una medición que permite seguir periódicamente la composición y trayectoria de la población de la Economía Popular. Como mencionamos en el primer número de esta colección utilizamos las bases de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Como resultado de ese proceso, dimos cuenta de la magnitud que en el último trimestre del 2020 tenía el heterogéneo universo de las/os trabajadoras/es de la Economía Popular (Fernández Álvarez, Natalucci, Di Giovambattista, Fernández Mouján, Mate y Sorroche, 2021). En dicho documento, el lector podrá encontrar un detalle pormenorizado de la construcción de los datos.
A partir de una serie de intercambios realizados con investigadores e investigadoras de la temática y con representantes de las organizaciones sociales, reformulamos la propuesta inicial de medición de la EPH para la categoría de desocupados, abarcando a partir de ahora a todos los desocupados no profesionales que no hayan sido patrones o que no hayan sido asalariados registrados en su último empleo. Con esta definición ampliamos el universo a: a) desocupados no profesionales que hayan sido asalariados no registrados en su último empleo; b) desocupados no profesionales que hayan sido cuentapropistas en su último empleo; c) desocupados no profesionales que hayan sido trabajadores familiares sin remuneración en su último empleo; y d) desocupados no profesionales que no hayan informado categoría ocupacional en su último empleo.
A posteriori de la reformulación para la identificación de la categoría de desocupados, realizamos una reestimación de los resultados para el 4t-2020. La Tabla 1 expone ambas estimaciones, la original se corresponde con la presentada en el documento “La economía popular en números. Bases metodológicas para una propuesta de medición” y la ajustada surge de la aplicación de las modificaciones introducidas. El único cambio
resultante se da en la categoría modificada, que se incrementa en 702 mil personas pasando de 305 mil a 1 millón, y el universo total pasa de 4,28 a 4,98 millones -en su versión amplia- y de 4,19 a 4,89 millones en la versión restringida. En particular, para el 4t-2020, la categoría de desocupados ajustada capta al 71% del total de desocupados del trimestre como integrantes del universo de estudio, definiendo a quienes estando en ese momento desocupado, en su último empleo no fueron patrones o trabajadores asalariados registrados.

Apuntes de Economía Popular. Publicación del Programa de Estudios e Investigaciones de Economía Popular y Tecnologías de Impacto Social (PEPTIS) del CITRA (CONICET-UMET). ISSN 2796- 7662  Sarmiento 2058 CP (1044), CABA, Argentina [email protected]

En noviembre, la inflación se desaceleró respecto a meses previos, alcanzando el 2,9%

En noviembre, la inflación de las y los trabajadores se ubicó en 2,9%, lo que representa una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto al 3,3% registrado en octubre. De este modo, la inflación acumula un 45,4% en lo que va del año y un 51,2% en los últimos doce meses. Con estos guarismos, para que la inflación de 2021 no supere el 50% deberíamos tener que la inflación de diciembre fuera inferior al 3,2%.
La inflación de noviembre estuvo traccionada en primer lugar por Recreación y Cultura (5,7%), lo cual se explica por subas promedio cercanas al 25% en paquetes turísticos para viajar en el país y en el exterior. Estas subas tienen un claro componente estacional, habida cuenta de la cercanía con las vacaciones de verano.
En segundo lugar, Indumentaria y Calzado trepó 5,2%, en el marco de la cercanía con las fiestas de fin de año. Destacaron particularmente las subas en remeras para hombres (31,6%) y mujeres (13,9%). En tercer orden, Transporte se encareció 4,4%, impulsado por subas de pasajes de avión y en el precio de las motos 0km.
Por debajo del nivel general encontramos en primer lugar a Alimentos y Bebidas (+2,8%). En este caso las subas se explican en gran medida por las carnes, que treparon 8% en el mes y cortaron con cinco meses de relativa estabilidad de precios. Las bajas del 7,9% en las verduras -producto de una estacionalidad favorable- permitieron atenuar las alzas promedio de los alimentos.
Equipamiento y mantenimiento del hogar se encareció 2,3% en noviembre. Jugó a favor la virtual estabilidad de precios (+0,2%) de los electrodomésticos, la cual fue parcialmente contrarrestada con fuertes alzas en muebles (+6,8%).
Salud subió 2,2% en noviembre, en un mes en el que las prepagas no tuvieron movimientos y los medicamentos subieron 2,3% promedio. Las mayores alzas vinieron por el lado de las consultas médicas (3,5%).
Educación se encareció 1,5% en noviembre, con las mayores subas registrándose en útiles escolares y textos. Comunicaciones (1,2%), Otros bienes y servicios (1,0%) y Vivienda (0,9%) fueron los ítems de menores aumentos. En este último caso, el congelamiento tarifario continúa repercutiendo en una reducida inflación del sector.
A pesar de la muy elevada inflación de 2021, los salarios reales están pudiendo recomponerse gradualmente, al menos en el segmento privado registrado. En septiembre, el poder adquisitivo de los asalariados registrados del sector privado anotó la tercera suba mensual al hilo y estuvo 2,8% por encima de diciembre de 2019. Asimismo, alcanzó el mayor valor desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, visto en una perspectiva de más larga duración, el salario real se encuentra en niveles similares a los de 2008, y un 15% por debajo del pico de 2013.

Método CITRA Vol. 8. Las plataformas de reparto en Argentina: entre el cambio de gobierno y la pandemia.

Método CITRA Vol. 8
Las plataformas de reparto en Argentina:
entre el cambio de gobierno y la pandemia.

Julieta Haidar (Coordinadora),
Nicolás Diana Menéndez, Gastón Bordarampé, Milagros Ailén Pérez y Cora Arias

En este informe se presentan los resultados de una investigación llevada adelante por el equipo de plataformas del CITRA. El objetivo del estudio es describir y analizar las transformaciones producidas en el sector del delivery de plataformas en general, y en las relaciones laborales en particular, durante la pandemia en Argentina. Las empresas de plataforma de reparto se instalaron en el país a comienzos de 2018 en un contexto propicio para su despliegue y consolidación. El cambio de signo político en el gobierno a fines de 2019 y, fundamentalmente, el advenimiento de la pandemia y el confinamiento en marzo de 2020 constituyen puntos de inflexión que modifican
el desarrollo de estas empresas.
En base a datos cuantitativos y cualitativos recolectados durante 2020 y 2021, se analiza el impacto de esos puntos de inflexión en diferentes aspectos de la configuración del modelo de negocios y de la relación capital-trabajo en las plataformas: la presencia y desarrollo de las plataformas en el mercado argentino, sus vínculos con los/as proveedores/as o comercios “aliados” o “partners”, los perfiles sociodemográficos de las y los trabajadores de reparto y las dinámicas de trabajo durante la pandemia, las formas de organización y protesta de las/os trabajadoras/es, y las propuestas de regulación laboral a nivel nacional y subnacional.
Los principales resultados de la investigación indican que las plataformas de reparto se convirtieron en una actividad refugio en un contexto de creciente desocupación, pero que ese trabajo es informal y precario. Las condiciones abusivas de estas empresas no se dirigen únicamente hacia
el colectivo laboral, sino también hacia los locales gastronómicos que, durante el aislamiento, se vieron forzados a utilizarlas para subsistir. En consecuencia, se requiere la imperiosa intervención de las autoridades gubernamentales para contener y regular a las plataformas. Se trata de un fenómeno mundial en expansión que va construyendo nuevos mercados y hábitos de consumo.
Para poder mitigar los daños generados por el avance desmesurado de estas empresas, se torna indispensable articular mecanismos de control a nivel internacional y, desde la fuerza laboral, coordinar acciones internacionales que visibilicen y denuncien los excesos cometidos.

Monitor laboral N°1

#MonitorLaboral N°1

ISSN 2796-8529

El abordaje sindical de las condiciones de trabajo. Resultados de una encuesta realizada a sindicatos vinculados al CITRA

Autor: Federico Vocos

Se presentan aquí los resultados del primer relevamiento realizado por el Observatorio de Condiciones de Trabajo (OCT) durante los meses de agosto y septiembre de 2019. Este estudio plateado desde el Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA) tiene como principal propósito generar información con validez científico académica que pueda convertirse en una herramienta para las y los trabajadores en sus distintas
instancias de construcción sindical. Se trata centralmente de destacar la importancia estratégica de la información como un recurso para el diagnóstico y la acción sindical. El desarrollo de un Observatorio sobre Condiciones de Trabajo forma parte de los compromisos asumidos por el CITRA frente al CONICET en el marco del Proyecto de Unidad Ejecutora “Sistema de información, investigación y estudios para el movimiento
obrero”. El CITRA es una Unidad ejecutora de doble dependencia (UMET-CONICET), que se distingue por la incorporación en sus órganos de gestión a casi 50 sindicatos. Tiene como principio metodológico la construcción colectiva de conocimiento, resultando clave la revalorización del saber obrero a partir de su sistematización. Los distintos momentos de una investigación (elaboración de preguntas, los relevamientos y el análisis) son realizados en conjunto con las organizaciones sindicales. El propósito de este primer relevamiento de carácter continuo se orienta hacia la generación de información sobre distintos aspectos organizativos vinculados al abordaje de las condiciones de trabajo por parte de las organizaciones sindicales. También se realizó una primera aproximación a los problemas más frecuentes en los diferentes sectores y actividades.
A continuación, se exponen los resultados más destacados del relevamiento.

Monitor Laboral ISSN 2796-8529  Publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET-UMET). 

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