Índice de Fragilidad Laboral (IFL)
2° trimestre 2022

Índice de Fragilidad Laboral (IFL) 2° trimestre 2022

Resumen ejecutivo  

Este informe analiza la incidencia y la evolución de la Fragilidad Laboral en Argentina en el período comprendido entre el segundo trimestre del 2016 y el segundo trimestre de 2022.

Llamamos fragilidad laboral a la distancia entre las condiciones deseables de la dinámica del mercado de trabajo y aquellas efectivamente vigentes, a partir de un “modo ideal” de comportamiento de las principales variables de empleo, ingresos y distribución. De esta forma, por oposición, el concepto de fragilidad laboral alude a la existencia de un mercado de trabajo no frágil u óptimo, dando cuenta que no sólo es relevante contar con empleos suficientes para absorber a la población activa, sino también que estos se encuentren en línea con las normas legales vigentes y sean capaces de brindar a los trabajadores y sus familias los ingresos necesarios para acceder a nivel de vida considerados básicos, en el marco de una distribución equitativa de los ingresos salariales[1].

El Índice de Fragilidad Laboral (IFL) surge como un indicador compuesto y multidimensional que sintetiza tres dimensiones o sub-fragilidades: (a) déficit de empleo (DE), definido como el grado de escasez de puestos de trabajo; (b) precariedad laboral (P), entendida como la calidad de la estructura de puestos de trabajo disponibles; y (c) pobreza e ingresos (PeI), que mide el poder de compra de los ingresos familiares en relación con la línea de pobreza y su distribución. El IFL asume valores entre 0 y 1, donde 0 representa el escenario de no-fragilidad y 1 el de fragilidad crítica. Al multiplicarlo por 100 se interpreta como el nivel de fragilidad laboral en vigor (es decir, la distancia existente entre el escenario ideal de no-fragilidad -IFL=0- y las condiciones vigentes)[2].  

La fragilidad laboral muestra una tendencia al alza desde 2018, en el marco de la doble crisis que atravesó el país desde aquel entonces: la primera, entre 2018 y 2019, en un contexto de contracción de la actividad económica y caída de los ingresos, y la segunda en 2020, como resultado de la irrupción de la pandemia. A lo largo de estos años el índice de fragilidad laboral se incrementa en forma constante, de 35,2% en el segundo trimestre de 2019, a 39,6% y 41,8% en los segundos trimestres de 2019 y 2020, respectivamente.

Las tendencias negativas en el índice de fragilidad laboral se acentúan a lo largo de 2020, lo que conduce a que el indicador alcance, en el último trimestre de ese año, el valor más alto de la serie analizada (46,5%). Desde entonces, a lo largo de 2021 y hasta el primer trimestre de 2022, se asiste a cierta reversión de estas tendencias negativas, lo que obedeció fundamentalmente a una mejora en el índice de déficit de empleo, producto del contexto de recuperación de la actividad económica y de la generación de puestos de trabajo.

Sin embargo, en el segundo trimestre de 2022 el proceso parece detenerse: sin haber recuperado los valores previos a las dos crisis atravesadas por el país, la fragilidad laboral volvió a experimentar un incremento alcanzando el 40,4%. Si bien el porcentaje es menor en 2,5 pp al registrado un año antes (42,9%), la interrupción del proceso a la baja que venía registrándose en los trimestres anteriores advierte sobre la posibilidad del inicio de una nueva tendencia ascendente, que podría ser motorizada por la expansión del índice de precariedad, frente a una estructura productiva que sigue mostrando problemas para generar puestos de trabajo de calidad, y del índice de pobreza e ingresos, en el marco de un contexto caracterizado por altos niveles de inflación que impacta sobre la capacidad adquisitiva de los trabajadores.

[1] Para más detalles metodológicos respecto de la construcción del IFL ver Anexo metodológico en Novick, M., Di Giovambattista, A. y Gárriz, A. (2019) ”Índice de Fragilidad Laboral en Argentina (2016-2019), https://pulsocitra.org/wp-content/uploads/2019/11/IFL-Octubre-2019.pdf; y el Anexo de este documento.

[2]Los indicadores incorporados en el IFL presentan comportamiento estacional, por lo que un correcto análisis de su evolución requiere compararlos entre idénticos trimestres.

Índice de Fragilidad Social (IFS)
2° trimestre 2022

Índice de Fragilidad Social (IFS) 2° trimestre 2022

Resumen ejecutivo

Este informe analiza la incidencia y la evolución de la Población No Integrada Socialmente y, particularmente, de la Fragilidad Social, desde el segundo trimestre del 2016 en la Argentina.

Las personas en situación de fragilidad social son aquellas que tienen altas probabilidades de caer en la pobreza en contextos socioeconómicos críticos. No son pobres, pero tampoco están integradas socialmente en forma plena. Mientras el concepto de pobreza hace referencia a una situación de privación efectiva y actual, la fragilidad alude al riesgo de empobrecimiento en el futuro.  Hay frágiles por ingresos y frágiles estructurales. Estos últimos, además de poseer bajos ingresos, detentan ciertas características sociodemográficas y laborales que incrementan sensiblemente sus chances de pasar a engrosar la población pobre en contextos económicos desfavorables.

Así, en cada etapa es factible identificar al segmento que denominamos población no integrada socialmente, compuesto por las sub-poblaciones de indigentes y pobres, pero también por aquellos en situación de fragilidad social (por ingresos y estructurales).

Durante el período analizado se registran tendencias negativas en materia de integración social. El porcentaje de población no integrada socialmente mostró incrementos significativos en dos etapas: entre 2018-2019, en el marco de la crisis económica y social por la que atravesó el país por esos años, y la segunda en 2020, en el contexto de la pandemia de COVID-19. Si entre los segundos trimestres de 2018 y 2019 la población no integrada socialmente había aumentado 9,4 pp, de 49,2% a 58,6%, la irrupción de la pandemia llevaría a que ese porcentaje alcance un pico de 66,4% en el segundo trimestre de 2020. Si bien en 2021 el indicador registró cierta disminución, no se logró alcanzar los valores previos a las dos crisis.

Los últimos datos disponibles, para el segundo trimestre de 2022, muestran que el contexto de aceleración inflacionaria atravesado por el país se tradujo en un nuevo incremento de la población no integrada socialmente. En ese trimestre, el porcentaje de población no integrada socialmente en la Argentina ascendió a 60,2%, 11 p.p. por encima del valor registrado cuatro años antes, en el segundo trimestre de 2018 (49,2%).  Del total de 60,2% de personas no integradas socialmente, 8,8% era indigente, 29,4% pobre (aunque no indigente), y un 22,0% adicional se encontraba en condición de fragilidad social. Entre la población socialmente frágil, y en forma similar a lo observado durante todos los años analizados, la mayoría, 13,7%, eran frágiles estructurales, el 13,7%, mientras el resto, 8,3%, lo eran únicamente por ingresos.

Contra viento y marea. Trabajadores y sindicatos del sector audiovisual argentino y sus desafíos en la pos pandemia

Pulso Laboral N°1 Octubre 2022 ISSN en trámite

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Contra viento y marea. Trabajadores y sindicatos del sector audiovisual argentino y sus desafíos en la pos pandemia

María Noel Bulloni 1

Las particularidades del sector

El sector audiovisual es un caso particular dentro del conjunto de actividades culturales en el país. Presenta un peso y dinamismo económico apreciables, concentrando la mayor proporción del valor agregado y del empleo del sector cultural (24,9% y 28,6% respectivamente, (INDEC, 2021) y, pese a las restricciones estructurales que caracterizan su evolución, cuenta con una trayectoria productiva ciertamente notoria. Asimismo, es destacable la elevada proporción de trabajo asalariado regulado por las leyes laborales y convenios colectivos de trabajo, y la relevancia que históricamente adquiere la representación sindical, lo cual constituye una rareza en el ámbito internacional y en otros sectores del campo cultural, donde predominan tendencias hacia la individualización y deslaboralización.

Este sector se encuentra conformado por diversos segmentos y actividades, cada uno con desarrollos productivos y problemáticas laborales particulares. En tal sentido, podemos distinguir dos grupos principales: por un lado, las actividades de radiodifusión (que concentran el grueso del empleo estable y que continuaron funcionando durante la pandemia debido a sus características de “esenciales”) y, por el otro, las actividades de producción de contenidos (para cine, publicidad, televisión, internet) mayormente asociadas con el trabajo esporádico (eventual, por proyectos y, por ende, precario) y que, con la irrupción de la pandemia, quedaron totalmente paralizadas durante largos meses.

Trabajo y trabajadores del sector frente a la pandemia

Sin dudas, la pandemia contribuyó a visibilizar esta problemática en los ámbitos políticos y sectoriales, desde donde se promovieron diversos informes y relevamientos que dan cuenta de un agravamiento de la condición precaria del trabajo y de sus desigualdades intrínsecas como así también de las respuestas que se fueron articulando desde el Estado y desde el propio campo laboral y sindical en este y otros sectores de la cultura del país y de la región.

Desde estos estudios se pone en evidencia que el rol del Estado y de las políticas públicas resulta un factor clave para el sostenimiento de los trabajadores culturales, la reactivación de la actividad, la generación de trabajo y la promoción del consumo en los sectores de la cultura. Pese al cuadro de flexibilidad y precariedad laboral fragmentado predominante, en ciertos contextos y escenarios el plano de la organización colectiva actualiza su vigencia. Concretamente, se advierte que, en ciertos casos, las organizaciones sindicales y profesionales han cumplido un papel estratégico en esta situación de emergencia.

La relevancia del accionar sindical

Cabe aquí enfatizar el accionar de los sindicatos del audiovisual argentino frente a la crisis, organizando y gestionando medidas de apoyo económico en articulación con organismos gubernamentales, motorizando la elaboración y puesta en marcha de protocolos consensuados para el retorno de los rodajes, entre otras medidas.

La marcada recuperación de la actividad económica y del empleo sectorial que se viene registrando desde el último año que, según estadísticas sindicales y otras evidencias menos exhaustivas relevadas en los segmentos de interés podemos señalar que en 2021 ha sido del orden del 200% respecto del año previo, promueve un horizonte auspicioso no sólo en términos de empleo/cuantitativos sino también para retomar la lucha por resguardar y amplificar una regulación laboral protectoria pese a la histórica condición de intermitencia y precariedad del trabajo profundizada y evidenciada durante la pandemia de manera contundente.

Gentileza: Ezequiel Barrella

En este marco, podemos destacar el reciente e inédito logro del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, Animación Publicidad y Medios Audiovisuales (SICA APMA) relativo a la creación de un fondo de maternidad generado a partir de un incremento en el aporte patronal destinado a implementar una asignación sindical para personas gestantes desempleadas. Esta conquista incorpora una perspectiva de género en el desafiante camino hacia la regulación y protección social del trabajo eventual mayoritario de sus bases, y se suma a otros logros de relevancia como el acceso a la jubilación, el seguro de desempleo y la asignación por prenatal, derechos laborales inaccesibles hasta hace escasos años.

Claro que estos logros deben ser puestos en relación con un proceso más amplio de recuperación de condiciones y regulaciones del trabajo audiovisual impulsado por el accionar de los históricos sindicatos que tienen representación sobre estos colectivos en articulación con la orientación de la política estatal en esta esfera durante los gobiernos kirchneristas (además del SICAAPMA, podemos mencionar el Sindicato Argentino de Televisión – SATSAID, la Asociación Argentina de Actores – AAA, el Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público – SUTEP). En este proceso se alcanzaron resultados importantes que cristalizan la correlación de fuerzas de esos años: se restableció y preservó el reconocimiento de la relación de dependencia contra diversas formas fraudulentas de contratación, se instalaron pisos mínimos de protección y de condiciones laborales, limitando la discrecionalidad patronal de manera significativa. Es cierto también que las lógicas flexibilizadoras/precarizadoras no desaparecieron por estos años y que, como era de esperar, luego se agudizaron frente a la reedición de un contexto político e institucional más regresivo en materia laboral en el que fueron predominantes estrategias gremiales de corte más defensivo.

Próximos desafíos

Luego de los críticos meses de parálisis de la actividad a causa de la pandemia, el retorno a la actividad y, de manera más amplia, un nuevo escenario de la pospandemia detona nuevos interrogantes y agudiza la necesidad de seguir avanzando en la comprensión de los rasgos que adquiere la cuestión laboral y sindical del campo audiovisual, sus tensiones, desigualdades y respuestas colectivas más destacadas, teniendo en cuenta sus particularidades sectoriales y sus contextos institucionales específicos. En este sentido, las ventanas de exhibición vía internet y, más específicamente, las plataformas audiovisuales over the top (OTT) tiene una importancia destacada para comprender la realidad laboral actual del sector, transformándose en poco tiempo en uno de los más importantes demandantes de contenidos para la producción local, tanto televisiva (series) como cinematográfica (películas). Esta circunstancia plantea un escenario complejo de oportunidades y problemáticas laborales que debemos analizar con detenimiento, pero desde ya podemos afirmar que vienen demandando nuevos y renovados esfuerzos a las organizaciones sindicales para sostenerse en su singular defensa de los intereses y derechos colectivos del sector, contra viento y marea.

Lecturas recomendadas

El sector audiovisual y del espectáculo en vivo ante la pandemia. Un estudio sobre los impactos en el trabajo y las respuestas sindicales en ocho países de América. https://citra.org.ar/metodo-citra-vol-10/

  1. Investigadora CIC CONICET en CITRA. Docente e investigadora UNAJ. Doctora en Ciencias Sociales por la UBA.

Coyuntura Laboral: Principales Indicadores

Pulso Laboral N°1 Octubre 2022 ISSN en trámite

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Coyuntura laboral: Principales Indicadores¹ 

En un contexto sumamente complejo como el que nos encontramos, desde el Observatorio de Condiciones de Trabajo del Centro de Innovación de los Trabajadores  (OCT-CITRA), consideramos relevante presentar de forma periódica una síntesis de los  principales indicadores laborales según las distintas fuentes disponibles, con el pro pósito de poner a disposición, un cuadro de situación actualizado sobre las variables  centrales vinculadas al mundo del trabajo.  

Es importante analizar la siguiente información en un  contexto marcado por dos procesos económicos que tienen una fuerte incidencia:  

  • Un sostenido nivel de crecimiento del producto interno bruto (PIB). En el segundo trimestre de 2022,  el PIB creció 1,0% en términos desestacionalizados respecto al primer trimestre de este año. En comparación con igual período del año anterior, registró un aumento de 6,9% en el segundo trimestre  del año².  
  • Un elevado nivel inflacionario. El nivel general del  Índice de precios al consumidor (IPC) aumentó 7,0% mensual en agosto de 2022, y acumuló, en los primeros ocho meses del año, una variación de 56,4%. En la comparación interanual registró un incremento de 78,5%³.  

Los indicadores que se presentan a continuación son los más recientes que se encuentran disponibles por los distintos sistemas de información gubernamentales.  

Empleo desocupación y subocupación 

Al analizar lo ocurrido en relación a los principales indicadores sobre el mercado  de trabajo, resulta necesario recurrir a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del  Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que realiza una medición continua  sobre la población urbana en la Argentina. Se relevan de forma trimestral 31 aglomera dos urbanos, con un alcance de 29,1 millones de personas.  

Los principales resultados de la última medición disponible vinculada al segundo  trimestre de 2022⁴ (cuadro 1) da cuenta que:  

  • La población ocupada pasó de 12,0 millones a 13.0 millones, por lo cual la tasa  de empleo aumentó más de 3 puntos porcentuales (p.p.) de 41,5% a 44,6%.  » La tasa de empleo se calcula: Ocupados/ Total de la población.  
  • El desempleo disminuyó a 0,9 millones de personas siendo en el mismo trimestre del año anterior de 1,3 millones, de esta forma la tasa de desempleo descendió casi 3 p. p. (de 9,6% a 6,9%). Es el registro más bajo desde el 2° trimestre de  2015 en el que alcanzó el 6,6%⁵.  

» La tasa de desempleo se calcula: Desocupados / Población Económica mente Activa – PEA (Ocupados + trabajadores desocupados). 

  • También se observa un descenso de la subocupación de 1,645 millones de personas a 1,552 millones. Con lo cual se verifica una disminución en la tasa de  subocupación de más de 1 p.p. (de 12,4% a 11,1%). Entre los subocupados que  demandan trabajo también se observa una reducción de 0,8 p.p. (de 8,5% a 7,7%).  

» Los trabajadores subocupados son quienes trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestos a trabajar más horas.  

  • La contracara de la subocupación puede encontrarse en que el 27,4% de las  personas con al menos una ocupación se encuentran sobreocupadas. 

» Los trabajadores sobreocupados son quienes trabajan más de 45 horas semanales. 

  • La presión sobre el mercado de trabajo  (suma de personas desocupadas, ocupadas  demandantes de empleo y ocupadas no de mandantes disponibles) registró 28,8%, es decir levemente por encima del mismo trimestre del año anterior (25,5%). Este indicador se encuentra significativamente por debajo del 2° trim. de 2019 con una disminución de 6,8 p.p. (35,6%).  

Se destaca del análisis en particular de distintos  colectivos poblacionales que:  

  • La tasa de desocupación de las mujeres es  significativamente mayor que para los varones (7,8% y 6,1%, respectivamente).  
  • En el caso de los jóvenes de 14 a 29 años, la  tasa de desocupación verificó la mayor disminución, tanto para mujeres como  para varones: en el primer caso, la tasa pasó de 22,4% a 13,1% (9,3 p.p.); y en el  segundo, pasó de 16,1% a 12,6% (3,5 p.p.). 

Pobreza e indigencia 

A partir del reciente informe Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos”  surgen importantes elementos para el análisis de coyuntura socioeconómica. 

  • 2,7 millones de hogares (27,7%) y 10,6 millones de personas (36,5 %) se encuentran  en situación de pobreza (cuadro 2).  

» Hogares y personas que no llegan a cubrir con sus ingresos la canasta básica  total.

  • 660 mil de hogares (6,8%) y 2,8 millones de personas (8,8%) se encuentran en situación de pobreza (cuadro 2). 

» Hogares y personas que no llegan a cubrir con sus ingresos la canasta básica  total.  

Con respecto al segundo semestre de 2021, la incidencia de la pobreza registró una  reducción de 0,2 p.p. en los hogares y de 0,8 p.p. en las personas. En el caso de la indigencia, mostró un aumento de 0,7 p.p. en los hogares y de 0,6 p.p. en las personas. 

Entre otros aspectos, resulta sumamente preocupante, que al examinar a los grupos  de edad según condición de pobreza, se destaca que un poco más de la mitad (50,9%)  de las personas de 0 a 14 años son pobres.  

Inserción ocupacional y sector 

Del informe Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH). Segundo trimestre de 2022” se desprenden también otra información por demás significativa.  

En este periodo, el análisis por categoría ocupacional (cuadro 3), muestra que el trabajo asalariado continúa su recuperación luego de la pandemia. Los asalariados mostraron un aumento relativo de casi 1 p.p. en el segundo trimestre de  2022 (73,5%) respecto a 2021 (72,6%). Aunque aún se encuentran por debajo de  los niveles del mismo periodo de 2019 (74,1%). 

  • En el caso del cuentapropismo se registró una disminución de 0,9 p.p. Pasó de  23,2% a 22,3%. Estos niveles se acercan a los guarismos del 21,8% de la medición  realizada en el 2° trim. de 2019.  
  • Es importante advertir que si bien se produjo un aumento del trabajo asalariado  también se registró un aumento de 6,3 p.p. en la proporción de personas que  cuentan sin descuento jubilatorio, pasó del 31,5% a 37,8%. Con lo cual, es posible  examinar que en la medida que se verificó una creación en los puestos de trabajo, de igual modo se intensificó el proceso de precarización laboral. Incluso los niveles de trabajo no registrado son mayores en relación al mismo trimestre del  2019, con una diferencia de 3,3 p.p.  

También se observa que entre la población ocupada (cuadro 4), el sector estatal  registró un descenso del 20,1% al 17,7 (2,5 p.p.) mientras el sector privado aumentó del  78,1% al 80,8% (2,7 p.p). En el caso del sector estatal, durante la pandemia se había registrado un incremento hasta alcanzar el 21,9% de la población ocupada en el 2° trim. de  2020. Los valores del 2° trim. de 2022 son levemente superiores a los del mismo período  de 2019; la diferencia es de 1,2 p.p.  

En el mismo sentido, al considerar otra fuente de información como la que proporciona el MTEySS, sobre la base del SIPA (AFIP)⁶ se observa que en la comparación  interanual, el total de trabajadoras y trabajadores con empleo asalariado se expandió un  3,5% (+336,8 mil trabajadores). Este incremento obedece, principalmente, a la expansión  del sector privado (+4,4%, 259,6 mil personas) y, en segundo orden, al crecimiento del  sector público 2,4% (79,4 mil empleos más). El trabajo en casas particulares presentó  una leve reducción durante el último año (-0,5%, 2,1 mil personas menos).  

Finalmente, el trabajo independiente en su conjunto se expandió un 11,0% (+270,4  mil trabajadores) en la comparación interanual. No obstante, la dinámica de crecimiento  fue heterogénea: el número de trabajadoras y trabajadores encuadrados en el mono tributo social mostró un crecimiento significativo (+39,9%), mientras que la cantidad de  aportantes al monotributo y al régimen de autónomos presentó un incremento moderado (+6,5% y +4,1%). 

El empleo por rama de actividad 

En relación al empleo, el mismo informe del MTEySS “Situación y evolución del Trabajo Registrado” publicado en el mes de septiembre de 2022, con datos de junio del  corriente año, da cuenta de lo ocurrido por rama de actividad. Al examinar en términos  interanuales, son 11 los sectores -de los 14 analizados- los que mostraron variaciones  positivas. Entre ellos, los de mejor desempeño fueron: hoteles y restaurantes (+23,3%),  construcción (+16,3%), explotación de minas y canteras (+5,1%), y comercio y reparaciones (+4,8%). En contraposición, intermediación financiera (-0,7%), servicios sociales y de  salud (-0,9%), y agricultura, ganadería, caza y silvicultura (-2,6%) presentaron una reducción en el número de empleados.  

El empleo asalariado registrado en el sector hoteles y restaurantes atravesaba por  una fase contractiva antes de la pandemia. Esta tendencia se profundizó con el inicio  de la emergencia sanitaria. No obstante, el sector  comenzó a mostrar tasas de variación positivas en marzo y abril de 2021, retrocedió en mayo y junio de ese año, y volvió a mostrar resultados positivos en los últimos 12 meses. Más allá de esta recuperación, el deterioro al inicio de la pandemia fue tan  profundo que su nivel de empleo actual se ubica 4,2% por debajo del vigente en febrero de 2020.

La construcción presenta 23 meses consecutivos con variaciones mensuales positivas. La variación del +1,3% correspondiente a junio 2022 llevó su nivel de empleo un 11,5% por encima del nivel previo al inicio de la pandemia. Sin embargo, todavía se encuentra un 7,8% debajo del  máximo alcanzado por el sector en marzo de 2018. 

La explotación de minas y canteras viene mostrando variaciones positivas desde  hace 19 meses. Sin embargo se trata de un sector que alcanzó su máximo empleo a  inicios de 2015 y a partir de ahí se ha encontrado fluctuando alrededor de una tendencia  decreciente. En junio de 2022 el empleo en este sector se encuentra un 3% por debajo  del valor máximo. Queda por verificar si la fase actual de recuperación logra sostenerse  y romper con la dinámica de los últimos años. 

La dinámica del sector comercio, dada su importancia como sector empleador, resulta fundamental para entender el comportamiento del conjunto del empleo asalariado formal. Este sector registra crecimiento desde enero de 2021, y el empleo supera el  nivel previo al comienzo de la pandemia (febrero 2020) en +3,6%. Sin embargo, aún se  encuentra un 2,1% por debajo del máximo alcanzado por el sector en diciembre de 2017. 

La industria manufacturera verificó un incremento de 0,6%, acumulando 25 meses  de crecimiento consecutivo del empleo, y alcanzando así un nivel de empleo formal  similar al de septiembre de 2018. Ya superó el nivel de empleo previo al inicio de la pandemia (+6,4%) pero aún se encuentra lejos del máximo alcanzado en octubre de 2013  (-8,8%). Durante el último mes el crecimiento fue generalizado al interior del sector, sin  embargo las ramas más dinámicas fueron textiles y confecciones (+1,1%) y automotores  (+1,0%).

El único sector que no logró crecer en el mes de junio es servicios sociales y de salud, el cual se mantuvo estable en comparación con el mes anterior. 

Desvinculaciones y suspensiones  

Al analizar lo ocurrido en relación a las modalidades legales de las desvinculaciones  de trabajadores de empresas del sector privado, en la última medición publicada de la  Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) se observa un incremento significativo de los  despidos sin causa al comparar el mes de julio de este año en relación con el mismo  mes del año anterior. Los despidos sin causa se duplicaron al pasar del 3,4% al 7,5% (cuadro 5). Este proceso parece darse junto al fin de la doble indemnización, que mediante  el decreto 886/21, había determinado una reducción gradual desde el mes de enero  hasta junio de este año.  

Si se establece, como referencia un contexto completamente diferente como el de  julio de 2019, se observa una merma sustancial de este indicador (8,7 p.p), al alcanzar en  ese momento el 16,2%.  

Junto con la reactivación de la actividad económica, se verifica una reducción sostenida del personal suspendido (cuadro 6), ubicándose actualmente en valores incluso  menores a los de la pre pandemia. En efecto, el porcentaje de empleo suspendido pasó del pico de 8,8% registrado en mayo de 2020, a 0,3% en julio de 2022 (valores similares  se observan desde enero de 2021).  

Por su parte, en julio de 2020 se había registrado un máximo de 19,4% de empresas  que aplicaron suspensiones, descendiendo a 4,9% en junio de 2022 

A modo de síntesis 

En un contexto de sostenida actividad económica y alta inflación puede observarse  a partir de los últimos indicadores disponibles: 

  • Un importante crecimiento en los niveles del empleo y un descenso de la des ocupación.  
  • Pese a la leve disminución de la subocupación se mantienen los niveles de los  distintos indicadores que constituyen de forma agregada la presión sobre el  mercado de trabajo.  
  • Se registra una pequeña reducción en la cantidad de hogares y personas en  situación de pobreza aunque la cantidad de hogares y personas en situación  de indigencia se incrementó.  
  • Una recuperación en el trabajo asalariado y una caída – en términos relativos- del cuentapropismo en cuanto a la inserción ocupacional.  
  • Un aumento de la precarización laboral entre los trabajadores en relación de  dependencia.  
  • Un crecimiento en la proporción del empleo privado con respecto al sector  público que tiende a equiparar los niveles previos a la pandemia.  
  • Las ramas de actividad que muestran una mayor variación positiva en términos interanuales en cuanto al trabajo registrado son hoteles y restaurantes y  construcción. En contraposición, servicios sociales y de salud, intermediación  financiera, y agricultura, ganadería, caza y silvicultura presentaron una reducción en el número de empleados.  
  • Un crecimiento en términos relativos de los despidos sin causas entre las modalidades legales de desvinculación de personal. 
  • Una reducción significativa del personal suspendido, incluso por debajo de los  valores previos a la pandemia. 

Lecturas recomendadas 

CIFRA (2022). La distribución del ingreso en la etapa actual.  

CEPAL (2022) Coyuntura laboral en la Argentina: empleo joven y transición a la  formalidad laboral 

CEPA (2022). Desempeño de las principales empresas argentinas (2015-2022):  análisis de las ventas, rentabilidad y costos laborales en los Estados Contables.

Galería de pictogramas de Gerd Arntz (1900-1988)

  1. Informe elaborado  por Federico Vocos  (OCT – CITRA / CONICET).  
  2. Informe de avance del nivel de actividad. Primer trimestre de  2022 https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/pib_09_2250938E28EA.pdf
  3. Índice de Precios al Consumidor (IPC). Cobertura nacional.  Junio de 2022 https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipc_09_221BCA18CD32.pdf
  4. Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH). Primer  trimestre de 2022 https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/mercado_trabajo_eph_2trim228FD416F03D.pdf
  5.  MTEySS. Boletín  de Estadísticas Laborales (BEL). Tasa  de desocupación  según características  socioeconómicas. https://www.trabajo.gob.ar/downloads/estadisticas/bel/107141.xlsx
  6. Situación y evolución del Trabajo Registrado. Septiembre

La Salud y Seguridad en el Trabajo son un Derecho Fundamental 

Pulso Laboral N°1 Octubre 2022 ISSN en trámite

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La Salud y Seguridad en el Trabajo son un Derecho Fundamental

Cobertura especial de RELATS en la 110.ª reunión de la Conferencia Internacional del  Trabajo para “Pulso Laboral” 

Claudio San Juan 1

“el término salud, en relación con el trabajo, abarca no solamente la ausencia de afecciones  o de enfermedad, sino también los elementos físicos y mentales que afectan a la salud  y están directamente relacionados con la seguridad e higiene en el trabajo” 

(Artículo 3 del Convenio 155 de la OIT) 

La Conferencia Internacional del Trabajo, con fecha 10 de junio de 2022, adoptó la Resolución  sobre la inclusión de un entorno de trabajo seguro y saludable en el marco de la OIT relativo a los principios y derechos fundamentales en el trabajo 2

La decisión de la Conferencia significa que la salud y seguridad en el trabajo (SST) pasa a ser el quinto derecho que se suma a los cuatro derechos adoptados en 1998 por la Organización  Internacional del Trabajo (OIT): 

  1. la libertad de asociación y la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho a  la negociación colectiva; 
  2. la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio; 
  3. la abolición efectiva del trabajo infantil; y 
  4. la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación. 

Ello significa que todos los Estados miembros de la OIT se comprometen a respetar y  promover el derecho fundamental a un entorno de trabajo seguro y saludable, hayan ratificado  o no los Convenios correspondientes. 

En la práctica 

El derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable, a partir de la resolución citada se rige  por dos normas internacionales del trabajo consideradas convenios fundamentales: 

• Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, 1981 (núm. 155)  

• Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud de los trabajadores, 2006  (núm. 187). 

Los compromisos y requerimientos de estos convenios se deben aplicar en dos niveles: a  nivel nacional y a nivel empresa. 

Los Estados miembros de la OIT deben cumplir los siguientes compromisos a nivel nacional,  previa consulta con las organizaciones de trabajadores y empleadores: 

  • formular, poner en práctica y reexaminar periódicamente una Política Nacional coherente  en materia de seguridad y salud de los trabajadores y medio ambiente de trabajo; 
  • adoptar, por vía legislativa o reglamentaria las medidas necesarias para dar efecto a la Política Nacional de SST. 
  • elaborar, aplicar, controlar y reexaminar periódicamente un Programa Nacional de SST; 
  • preparar y actualizar un Perfil Nacional de SST, como resumen de la situación existente  en la materia y de los progresos realizados, que sirva de base para reexaminar la política  y el programa nacional de SST. 

A nivel empresa se debe exigir a los empleadores, entre otras medidas: 

• garantizar que los lugares de trabajo, la maquinaria, el equipo y las operaciones, procesos, los agentes y las sustancias químicos, físicos y biológicos que estén bajo su  control no entrañan riesgos para la salud cuando se toman medidas de protección  adecuadas. 

• suministrar ropas y equipos de protección apropiados a fin de prevenir, en la medida  en que sea razonable y factible, los riesgos de accidentes o de efectos perjudiciales  para la salud. 

También deberán adoptarse disposiciones a nivel de empresa en virtud de las cuales, los  trabajadores y sus representantes: 

Collage: Federico Geller

• al llevar a cabo su trabajo, cooperen al cumplimiento de las obligaciones que incumben  al empleador en el ámbito de la SST; 

• reciban información adecuada acerca de las medidas tomadas por el empleador para  garantizar la SST y puedan consultar a sus organizaciones representativas acerca de  esta información, a condición de no divulgar secretos comerciales; 

• reciban una formación apropiada en el ámbito de la seguridad e higiene del trabajo; 

• estén habilitados para examinar todos los aspectos de SST, y sean consultados a este  respecto por el empleador; con tal objeto, y de común acuerdo, podrá recurrirse a  consejeros técnicos ajenos a la empresa; 

• informen de inmediato a su superior jerárquico directo acerca de cualquier situación de  trabajo que a su juicio entrañe, por motivos razonables, un peligro inminente y grave para  su vida o su salud; mientras el empleador no haya tomado medidas correctivas, si fuere  necesario, no podrá exigir de los trabajadores que reanuden una situación de trabajo en  donde exista con carácter continuo un peligro grave e inminente para su vida o su salud. 

• Cooperen con los empleadores, por ser un elemento esencial de las medidas en materia  de organización y de otro tipo que se adopten en aplicación de las disposiciones antes  citadas. 

• Las medidas de SST no impliquen ninguna carga financiera para los trabajadores. 

La situación en Argentina 

En la Argentina durante el año 2021 se registraron 314.356 accidentes de trabajo y  enfermedades profesionales con días con baja laboral. Este panorama estadístico, agravado  por 314 muertes en ocasión del trabajo 3

Cabe destacar que el promedio anual de trabajadores cubiertos por el Sistema de Riesgos  del Trabajo es de 9.586.056. 4 

Respecto de los compromisos con el cumplimiento de los convenios 155 y 187, el 21 de  noviembre de 2012, el Comité Consultivo Permanente de la Ley de Riesgos del Trabajo, entre  otros temas: 

• Aprobó la “Política Nacional de Salud y Seguridad de los Trabajadores y del Medio  Ambiente de Trabajo”, y 

• Ratificó la “Estrategia Argentina de Salud y Seguridad en el Trabajo 2011 – 2015”5

Lo importante de estos dos instrumentos suscriptos a partir del consenso tripartito entre los  representantes del sector gobierno, trabajador y empleador, tuvieron su continuidad en la “II  Estrategia Argentina de Salud y Seguridad en el Trabajo 2015 – 2019” 6 , luego del  cumplimiento de las metas, objetivos generales y específicos, conforme lo establecido en el  plan de acción de la primera estrategia. 

Lamentablemente, el gobierno entrante el 10 de diciembre de 2015 dejó sin efecto la II  Estrategia Argentina de SST. 

De igual manera resulta fundamental: 

• Dictar una nueva ley de “Higiene y Seguridad en el Trabajo”, con base en los principios y  derechos fundamentales en el trabajo. 

• Ejecutar una política pública y programa nacional en materia de Salud y Seguridad en el  Trabajo. 

• Aprobar el proyecto de Ley de “Comités Mixto de Seguridad, Salud, Medio Ambiente y  Prevención de Riesgos en el Trabajo”, enviado por el PEN mediante Mensaje Nº  91/2021 . 

A modo de cierre 

Es posible plantear que: 

  • La ratificación de los convenios 155 y 187 constituyó para Argentina un punto de partida para el cumplimiento de los principios y derechos fundamentales.
  • La Resolución sobre la inclusión de un entorno de trabajo seguro y saludable en el marco de la OIT, además de elevar la SST a derecho fundamental, establece una hoja de ruta para una política de Estado.
  • La hoja de ruta deberá contener las acciones para el cumplimiento de compromisos y requerimientos de los convenios fundamentales de SST se deben aplicar en dos planos: a nivel nacional y a nivel empresa.

Lecturas recomendadas 

 

1. Lic. en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Mg. en Derecho del Trabajo y Relaciones Internacionales. Miembro de la “Red Euro-Latinoamericana de Análisis sobre Trabajo y Sindicalismo” (RELATS),  http://www.relats.org/ 

 2. https://ilo.org/wcmsp5/groups/public/—ed_norm/— relconf/documents/meetingdocument/wcms_848653.pdf 

3. https://www.srt.gob.ar/estadisticas/acc_ultimos_datos.php

4. (Un resumen de los derechos y obligaciones en https://www.argentina.gob.ar/srt/trabajadores/derechos-y-obligaciones 

5. http://publicaciones.srt.gob.ar/Publicaciones//2013/Folletos/PoliticaNacional.pdf

6. https://www.srt.gob.ar/wp-content/uploads/2018/09/IIESTRATEGIA_ARGENTINA_SST_2015- 2019.pdf 

7. Para un análisis de este proyecto ver https://redsstalc.blogspot.com/2022/04/participacion-de-las-trabajadoras-y-los.html

 

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Pulso Laboral n°1. Presentación

Pulso Laboral N°1 Octubre 2022 ISSN en trámite

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Presentación

Estimadas compañeras y compañeros, nos resulta muy grato presentarles este primer número de Pulso Laboral, publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo (OCT) que integra el Centro de Innovación de los trabajadores (CITRA – CONICET / UMET).

Con esta nueva publicación queremos poner a disposición, a partir de artículos breves, información que consideramos sumamente valiosa vinculada a las condiciones de trabajo. Nos proponemos reunir un conjunto de materiales que nos posibiliten acceder, conocer y abordar de forma crítica sus dimensiones y problemáticas.

Los artículos actúan como una aproximación, compartiendo lo elaborado por trabajadores/as, dirigentes/as sindicales, profesionales e investigadores/as de distintos centros tanto académicos como gubernamentales y de igual manera se proponen actuar como un disparador sobre las distintas temáticas.

Nos resulta clave también, articular iniciativas ya existentes, dando difusión a los sistemas de información disponibles, y fortalecer los vínculos de cooperación entre aquellas instituciones que investigan sobre los distintos aspectos relacionados a las condiciones de trabajo.

En Pulso Laboral están contemplados distintos apartados. En primer lugar, en cada número se examinarán los principales indicadores laborales que componen el mercado de trabajo, de forma tal que posibilite un análisis de la coyuntura laboral.

De igual modo, está previsto abordar el aspecto normativo. Tanto novedades vinculadas al plano internacional, como así también propuestas o proyectos que se estén debatiendo en nuestro país. En esta edición se presentan la Declaración por parte de la OIT de la salud y seguridad en el trabajo como derecho fundamental, la ratificación del Convenio 190 sobre Violencia Laboral y el proyecto Cuidar Argentina vinculado a las licencias en las tareas de cuidados.

Cada número también presentará un panorama de un sector en particular, como a su vez se pondrá especial énfasis en las experiencias desarrolladas por los sindicatos en materia de salud y seguridad en el trabajo. En este primer número, se aborda la especificidad del sector audiovisual en la pos pandemia y se expone la construcción sindical que viene desarrollando el Espacio Intersindical Participación, Salud y Trabajo. A su vez se presenta el programa de formación sindical organizado desde la Diplomatura en Condiciones y Medio de Trabajo (CyMAT) creado por ATE Capital.

Asimismo, presentamos una nueva herramienta que ponemos a disposición desde el OCT: el Repositorio Digital Sindical sobre Condiciones de Trabajo. A partir de la creación del sitio https://repositorio.citra.org.ar/ buscamos preservar, organizar, dar visibilidad y difundir, la importante producción realizada por distintas organizaciones sindicales de Argentina sobre esta temática.

Cada edición incluirá un breve artículo en el que haremos referencia a un aspecto teórico, como así también de una destacada experiencia internacional. En este caso se realiza una primera aproximación a Pensar la relación salud – trabajo, y entrevistamos a la fundadora de la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH).

En esta edición agregamos, además, una brevísima historia de la formación profesional en Argentina, y también rendimos homenaje a Victorio Paulón, gran dirigente del movimiento obrero, que nos dejó hace poco tiempo.

Por último, queremos agradecer especialmente a los autores y autoras de los artículos por haberse sumado a esta iniciativa: Claudio San Juan, María Noel Bulloni, Lilian Capone, Lali Feldman, Gladys Zena, Juliana Boli de Lebrón, María Luisa Regalado y Armando Belmes. A todos ellos, nuestro agradecimiento.

Esperamos con este material generar una herramienta para todas y todos aquellos que se interesan por el mundo del trabajo. Los invitamos a difundirlo y participar.

Juan E. Bonnin y Federico Vocos

Pulso Laboral N°1

Pulso Laboral N°1

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Octubre de 2022 – Publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo – ISSN en trámite

Pulso Laboral es una publicación periódica de información sobre condiciones de trabajo. Se reúnen un conjunto de materiales que posibilitan acceder y abordar de forma crítica sus dimensiones y problemáticas como a su vez conocer las distintas experiencias desarrolladas por las organizaciones sindicales en materia de salud laboral.

Índice de Fragilidad Laboral (IFL) 2°trimestre de 2021

Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional.

Llamamos fragilidad laboral1 a la distancia entre las condiciones deseables de la dinámica del mercado de trabajo y aquellas efectivamente vigentes, asumiendo que existiría un “modo ideal” de funcionamiento.
En ese sentido, el Índice de Fragilidad Laboral (IFL) describe la situación y evolución del mercado de trabajo argentino en los últimos años (2016-2021) a partir de la medición cuantitativa del grado de fragilidad. El IFL surge como un indicador compuesto y multidimensional que sintetiza tres dimensiones o sub-fragilidades:
(a) déficit de empleo (DE), definido como el grado de escasez de puestos de trabajo; (b) precariedad laboral (P), entendida como la calidad de la estructura de puestos de trabajo disponibles; y (c) pobreza e ingresos (PeI), que mide el poder de compra de los ingresos familiares en relación a la línea de pobreza (y su distribución).
Eso implica que para analizar la fragilidad agregada se mide la capacidad de la economía para generar los puestos de trabajo necesarios para absorber a la totalidad de la población activa; la calidad y modalidad de empleo predominante, en vínculo directo con la dinámica de los ingresos (y su distribución), y la evolución de la pobreza. Así, el IFL asume valores entre 0 y 1, donde 0 representa el escenario de no-fragilidad y 1 el de fragilidad crítica. Al multiplicarlo por 100 se interpreta como el nivel de fragilidad laboral en vigor (es decir, la distancia existente entre el escenario ideal de no-fragilidad -IFL=0- y las condiciones vigentes), medido en puntos.
El período analizado va del segundo trimestre de 2016 al segundo trimestre del 2021. Los resultados muestran que la fragilidad laboral inicia una tendencia al alza en el tercer trimestre de 2018, como resultado de la crisis macroeconómica que implicó devaluación del tipo de cambio y, consecuentemente, aceleración inflacionaria. Esto, a su vez, redujo la capacidad de compra de los ingresos, al tiempo que, al caer la actividad cayó también el empleo -en simultaneidad con el aumento de la participación de empleo informal-. De esta forma, el cimbronazo de la pandemia de la COVID-19 a inicios del 2020 se da en el marco de un mercado laboral signado por el déficit de empleo, una creciente precariedad laboral y la intensificación de la pobreza y desigualdad en los ingresos de la población trabajadora.
Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional, lo que implica un aumento de 7,7 puntos porcentuales (pp) respecto a igual período de 2018, de 3,32 respecto al 2t-2019 y de 1 pp respecto al 2t-2020. De modo que se constata que la tendencia de creciente fragilidad iniciada a mediados de 2018 se intensifica con la irrupción de la pandemia.
Dicho valor indica que el funcionamiento del mercado laboral se encontró a 42,9 puntos del escenario de nula fragilidad, ubicándose un 2,5% (1pp) por encima del valor del segundo trimestre del 2020. En relación a lo acontecido un año atrás, destaca un significativo avance de la dimensión de Precariedad (+11,5 pp) y el aumento -aunque más acotado- de la de Pobreza e Ingresos (+1,6pp), que resultan parcialmente compensados por la disminución de la fragilidad ligada a la dinámica de Déficit de Empleo, que se reduce 9,9 pp.
Antes de continuar, es relevante hacer foco en dos puntos relevantes. En primer lugar, que los resultados no pueden disociarse del período de excepcionalidad que se encuentra atravesando el mundo a raíz de la pandemia de la COVID-19, así como tampoco puede interpretarse el contexto laboral sin considerar la profundidad de las reconfiguraciones en las jornadas laborales y los procesos de trabajo derivados de las disposiciones de distanciamiento social. En segundo lugar, que la interpretación de estos resultados no debiera omitir un estado de situación de fragilidad en ascenso durante al menos un año y medio previo a la irrupción de la pandemia. Es sobre ese marco que, aún cuando se estipularan medidas de protección del empleo -como el Decreto 329/2020 de prohibición de despidos y suspensiones, o el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), Decreto 332/2020- constatamos que la crisis sanitaria y las disposiciones de aislamiento derivadas profundizaron las debilidades preexistentes, configurando un escenario crítico del mercado de trabajo.

1
Para más detalles metodológicos respecto de la construcción del IFL ver Anexo metodológico en Novick, M., Di Giovambattista, A. y Gárriz, A. (2019) ”Índice de Fragilidad Laboral en Argentina (2016-2019), https://pulsocitra.org/wp-
content/uploads/2019/11/IFL-Octubre-2019.pdf; y Anexo Presentación del Índice de Fragilidad Laboral en este documento

Monitor Laboral 2

# Monitor Laboral 2

ISSN 2796-8529

Los usos del tiempo en la pandemia.
Análisis preliminar de los datos recolectados en una encuesta

Cora Arias,
Ana Paula Di Giovambattista y
Federico Vocos

En el presente informe se presentan los resultados de un relevamiento llevado a cabo por el Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET/UMET) sobre los usos del tiempo durante la pandemia. El objetivo de la investigación es analizar el impacto provocado por la situación sanitaria y el confinamiento en las representaciones sociales acerca del tiempo.
En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que el virus que afecta a diferentes países del mundo (SARS-CoV-2, de la familia de los coronavirus) debía definirse en términos de pandemia. El día 20 de ese mismo mes, el gobierno argentino, a través del Decreto 297/2020, dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) que implicó el confinamiento de las personas en los lugares en los que se encontraban en ese momento. La medida tenía un doble objetivo: por un lado, resguardar la salud pública de la población y, por otro, mitigar el impacto sanitario provocado por la pandemia en un sistema ya en crisis. Como efecto no buscado, aunque sí previsible, se vieron trastocadas las condiciones de reproducción de la vida cotidiana de las personas, de su trabajo junto con la organización familiar, así como la paralización de la mayoría de los procesos de producción, circulación y comercialización.
Las consecuencias materiales que sobrevinieron a esa situación excepcional e inevitable se constataron inmediatamente: caída de la actividad económica, cierre de establecimientos, aumento de la pobreza y la indigencia, pérdida de puestos de trabajo, en un contexto dominado por decenas de miles de personas contagiadas y centenares de muertes por día. Pero las implicancias subjetivas de la pandemia y el necesario confinamiento no podían evaluarse frente a las urgencias de la crisis sanitaria y económica.
Recién ahora, habiendo transcurrido un año y medio del inicio de este proceso, con indicadores epidemiológicos muy favorables y algunos indicios de recuperación económica, podemos disponernos a indagar sobre las repercusiones en la subjetividad de una situación tan extraordinaria en la historia de la humanidad.
Con ciertos matices, tanto la etapa más estricta del ASPO como los meses de distanciamiento significaron la permanencia de las personas en sus hogares. La prohibición o restricción para circular, la imposibilidad de ir al trabajo o a la escuela, la inexistencia de encuentros sociales, forzaron la permanencia en un mismo espacio. En la pandemia, trabajar, estudiar y divertirse se realizan en un mismo lugar, el hogar. Esta situación inevitablemente modificó la cotidianeidad y alteró la subjetividad. Nuestra hipótesis es que, además, esa experiencia espacial transformó tanto las prácticas como las representaciones acerca del tiempo.
El espacio y el tiempo, en tanto que categorías históricas que articulan la vida social, están incrustadas en las prácticas materiales de los sujetos.  A pesar de la diversidad de clasificaciones y percepciones de estas categorías, existe un sentido englobante y objetivo para cada una de ellas que, sin embargo, se encuentra en constante disputa.
Las experiencias espaciales y temporales extraordinarias vivenciadas en el transcurso de la pandemia y el confinamiento se traducen en la proliferación de distintas percepciones sobre esas categorías estructurantes de la sociedad. Por eso, en esta investigación nos proponemos describir y analizar las representaciones sociales sobre los usos del tiempo durante la pandemia y el confinamiento.
Este estudio pretende ser un complemento de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo que se encuentra desarrollando el INDEC en el momento que estamos escribiendo este informe. En ese caso, se busca caracterizar la vida de personas de distintas edades y el tiempo que le dedican a las actividades que realizan dentro y fuera de los hogares: trabajo remunerado, las tareas domésticas y de cuidado a otros miembros del hogar, y las actividades personales (estas acciones incluyen desde comer y usar el celular, hasta trabajar, cuidar niñas y niños, limpiar, cocinar y reunirse con otras personas). Este relevamiento se basa en la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo que se llevó a cabo durante el tercer trimestre de 2013.  El análisis de las representaciones sociales que presenta nuestro estudio constituye un marco analítico para acompañar los datos estadísticos que serán difundidos por los organismos públicos.

Monitor Laboral ISSN 2796-8529  Publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET-UMET).

Sarmiento 2058 CP (1044), CABA, Argentina [email protected] Teléfono +54 11 5354 6600

Índice de Fragilidad Laboral (IFL) 3° trimestre de 2020.

Al tercer trimestre de 2020 la fragilidad laboral alcanzó los 48,2 puntos a nivel nacional.

Llamamos fragilidad laboral a la distancia existente entre las condiciones óptimas o deseables de la dinámica del mercado de trabajo y aquellas efectivamente vigentes, asumiendo que existiría un “modo ideal” de funcionamiento.

En ese sentido, el Índice de Fragilidad Laboral (IFL) describe la situación y evolución del mercado de trabajo argentino en los últimos años (2016-2020) y mide cuantitativamente del grado de fragilidad. El IFL surge como un indicador compuesto y multidimensional que sintetiza tres dimensiones o sub-fragilidades: (a) déficit de empleo (DE), definido como el grado de escasez de puestos de trabajo; (b) precariedad laboral (P), entendida como la calidad de la estructura de puestos de trabajo disponibles; y (c) pobreza e ingresos (PeI), que mide el poder de compra de los ingresos familiares en relación a la línea de pobreza (y su distribución). Eso implica que para analizar la fragilidad agregada se mide la capacidad de la economía para generar los puestos de trabajo necesarios para absorber a la totalidad de la población activa; la calidad y modalidad de empleo predominante, en vínculo directo con la dinámica de los ingresos (y su distribución), y la evolución de la pobreza. Así, el IFL asume valores entre 0 y 1, donde 0 representa el escenario de no-fragilidad y 1 el de fragilidad crítica. Al multiplicarlo por 100 se interpreta como el nivel de fragilidad laboral en vigor (es decir, la distancia existente entre el escenario ideal de no-fragilidad -IFL=0- y las condiciones vigentes), medido en puntos. 

El período analizado va del segundo trimestre de 2016 al tercer trimestre de 2020. Los resultados muestran que la fragilidad laboral inicia una tendencia al alza en el tercer trimestre de 2018 en Argentina. De esta forma, el cimbronazo de la pandemia de la COVID-19 durante 2020 tiene lugar en el marco de un mercado laboral signado por el déficit de empleo, una creciente precariedad laboral y la intensificación de la pobreza y desigualdad en los ingresos de la población trabajadora.

Los resultados de este informe consideran información del tercer trimestre de 2020 -último dato disponible-. Esto significa que, aunque se abarca el lapso de mayor impacto de la crisis sanitaria al momento -el segundo trimestre del 2020-, aún no es factible elaborar conclusiones respecto a lo ocurrido durante los últimos meses del año. 

Al tercer trimestre de 2020 la fragilidad laboral alcanzó los 48,2 puntos a nivel nacional. Representa el valor más elevado de una tendencia de fragilidad creciente que se inicia a mediados de 2018, y significa que el funcionamiento del mercado laboral se encontró prácticamente a mitad de camino entre los escenarios de nula y extrema fragilidad. La dimensión que más impactó en el avance de la fragilidad laboral entre el 3t-2019 y el 3t-2020 es la de Pobreza e Ingresos. Esto se debe a que los ingresos no avanzaron al ritmo del costo de vida -por tanto más gente cayó bajo la línea de pobreza-, y, además, a que se constató un aumento en la desigualdad de ingresos al interior de la población ocupada.

El resultado anterior no puede disociarse del período de excepcionalidad que se encuentra atravesando el mundo a raíz de la pandemia dela COVID-19, así como tampoco puede interpretarse el contexto laboral sin considerar la profundidad de las reconfiguraciones en las jornadas laborales y los procesos de trabajo derivados de las disposiciones de distanciamiento social.

Asimismo, la interpretación de estos resultados no debiera omitir un estado de situación ligado a una dinámica de fragilidad en ascenso durante al menos un año y medio previo a la irrupción de la pandemia. Es sobre ese marco que,aún cuando se estipularan medidas de protección del empleo -como el Decreto 329/2020 de prohibición de despidos y suspensiones, o el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), Decreto 332/2020- constatamos que la crisis sanitaria y las disposiciones de aislamiento derivadas profundizaron las debilidades preexistentes, configurando un escenario crítico del mercado de trabajo.