Durante el segundo trimestre de 2020 la tasa fragilidad social a nivel nacional alcanzó el 19,4%.

Durante el segundo trimestre de 2020 la tasa fragilidad social a nivel nacional alcanzó el 19,4%.

En este período en el que se sintió plenamente el impacto de la pandemia del COVID-19 sobre la economía nacional, la tasa fragilidad social a nivel nacional alcanzó el 19,4%. Tomando en cuenta que durante el mismo período las tasas de indigencia y pobreza alcanzaron el 12,4% y 34,6%, resulta que en dicho período la proporción de población no integrada socialmente (PNIS) en forma plena fue del 66,4%. Así, surge que entre los segundos trimestres de 2019 y 2020 la tasa de PNIS se incrementó en7,8 puntos, fenómenos que se explica por incrementos de 4,3 y 6,2 puntos en las tasas de indigencia y pobreza, y una reducción de 2,8 puntos en la tasa de fragilidad social. Nótese que dicha caída da cuenta que, ante la emergencia abrupta de un contexto económico más adverso, aquella porción de la población que vivía en condiciones de fragilidad social pasó a engrosar la tasa de pobreza.

Para el segundo trimestre del 2020 a nivel nacional la fragilidad laboral alcanzó los 45,2 puntos.

Para el segundo trimestre del 2020 a nivel nacional la fragilidad laboral alcanzó los 45,2 puntos.

Lo que implica que el funcionamiento del mercado laboral se encontró, a mediados del corriente año, prácticamente a mitad de camino entre los escenarios de extrema y nula fragilidad. Este resultado no puede disociarse del período de excepcionalidad que se encuentra atravesando el mundo a raíz de la crisis sanitaria del COVID-19, así como tampoco puede realizarse interpretación alguna del mercado de trabajo en el contexto actual sin tomar en consideración la profundidad de las reconfiguraciones en las jornadas laborales y los procesos de trabajo derivados de las disposiciones de distanciamiento social. No obstante ello, la dinámica de fragilidad laboral inicia una tendencia al alza desde el tercer trimestre de 2018 en Argentina. De forma que el cimbronazo de la pandemia tuvo lugar sobre un mercado laboral signado por déficit de empleo, creciente precariedad y desigualdad en los ingresos de la población trabajadora.