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El CITRA presenta el primer informe del Indicador de Desprotección Laboral (IDL) elaborado por Sonia Balza y María Inés Fernández Álvarez, que analiza la evolución del mercado de trabajo en Argentina entre 2016 y 2025 a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC). El indicador resulta de la combinación de dos dimensiones: la precariedad laboral —asociada a la calidad de las inserciones ocupacionales— y la inestabilidad laboral —vinculada a la falta o insuficiencia de empleo—.
Según los datos que surgen del Informe, en 2025 el 43,5% de la población activa se encuentra en situaciones de desprotección, valor que se ha mantenido prácticamente inalterado a lo largo de toda la década, oscilando entre el 43% y el 45%. Ello da cuenta de que la desprotección laboral constituye un rasgo estructural del mercado de trabajo argentino.
En relación con la precariedad, en 2025 el indicador alcanza el 35,4%, con una fuerte incidencia del empleo asalariado no registrado. Por su parte, durante el mismo año, la inestabilidad laboral se ubicó en 19,6%. A diferencia de lo que suele destacarse en el debate público, el desempleo no constituye su principal expresión. El subempleo —es decir, las ocupaciones insuficientes en términos de ingresos y tiempo de trabajo— se mantiene por encima de la tasa de desocupación a lo largo de toda la serie, configurando una de las formas más extendidas de inestabilidad en el mercado de trabajo.
Un dato particularmente relevante es la creciente participación de jefas y jefes de hogar dentro de la población desocupada. En 2025 el 30,1% de las personas desocupadas corresponde a quienes ocupan el rol principal de provisión de ingresos en sus hogares, lo que intensifica las situaciones de vulnerabilidad social. |