Para el segundo trimestre del 2020 a nivel nacional la fragilidad laboral alcanzó los 45,2 puntos.

Lo que implica que el funcionamiento del mercado laboral se encontró, a mediados del corriente año, prácticamente a mitad de camino entre los escenarios de extrema y nula fragilidad. Este resultado no puede disociarse del período de excepcionalidad que se encuentra atravesando el mundo a raíz de la crisis sanitaria del COVID-19, así como tampoco puede realizarse interpretación alguna del mercado de trabajo en el contexto actual sin tomar en consideración la profundidad de las reconfiguraciones en las jornadas laborales y los procesos de trabajo derivados de las disposiciones de distanciamiento social. No obstante ello, la dinámica de fragilidad laboral inicia una tendencia al alza desde el tercer trimestre de 2018 en Argentina. De forma que el cimbronazo de la pandemia tuvo lugar sobre un mercado laboral signado por déficit de empleo, creciente precariedad y desigualdad en los ingresos de la población trabajadora.