Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional

Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional.

Llamamos fragilidad laboral1 a la distancia entre las condiciones deseables de la dinámica del mercado de trabajo y aquellas efectivamente vigentes, asumiendo que existiría un “modo ideal” de funcionamiento.
En ese sentido, el Índice de Fragilidad Laboral (IFL) describe la situación y evolución del mercado de trabajo argentino en los últimos años (2016-2021) a partir de la medición cuantitativa del grado de fragilidad. El IFL surge como un indicador compuesto y multidimensional que sintetiza tres dimensiones o sub-fragilidades:
(a) déficit de empleo (DE), definido como el grado de escasez de puestos de trabajo; (b) precariedad laboral (P), entendida como la calidad de la estructura de puestos de trabajo disponibles; y (c) pobreza e ingresos (PeI), que mide el poder de compra de los ingresos familiares en relación a la línea de pobreza (y su distribución).
Eso implica que para analizar la fragilidad agregada se mide la capacidad de la economía para generar los puestos de trabajo necesarios para absorber a la totalidad de la población activa; la calidad y modalidad de empleo predominante, en vínculo directo con la dinámica de los ingresos (y su distribución), y la evolución de la pobreza. Así, el IFL asume valores entre 0 y 1, donde 0 representa el escenario de no-fragilidad y 1 el de fragilidad crítica. Al multiplicarlo por 100 se interpreta como el nivel de fragilidad laboral en vigor (es decir, la distancia existente entre el escenario ideal de no-fragilidad -IFL=0- y las condiciones vigentes), medido en puntos.
El período analizado va del segundo trimestre de 2016 al segundo trimestre del 2021. Los resultados muestran que la fragilidad laboral inicia una tendencia al alza en el tercer trimestre de 2018, como resultado de la crisis macroeconómica que implicó devaluación del tipo de cambio y, consecuentemente, aceleración inflacionaria. Esto, a su vez, redujo la capacidad de compra de los ingresos, al tiempo que, al caer la actividad cayó también el empleo -en simultaneidad con el aumento de la participación de empleo informal-. De esta forma, el cimbronazo de la pandemia de la COVID-19 a inicios del 2020 se da en el marco de un mercado laboral signado por el déficit de empleo, una creciente precariedad laboral y la intensificación de la pobreza y desigualdad en los ingresos de la población trabajadora.
Al segundo trimestre de 2021 la fragilidad laboral alcanzó los 42,9 puntos a nivel nacional, lo que implica un aumento de 7,7 puntos porcentuales (pp) respecto a igual período de 2018, de 3,32 respecto al 2t-2019 y de 1 pp respecto al 2t-2020. De modo que se constata que la tendencia de creciente fragilidad iniciada a mediados de 2018 se intensifica con la irrupción de la pandemia.
Dicho valor indica que el funcionamiento del mercado laboral se encontró a 42,9 puntos del escenario de nula fragilidad, ubicándose un 2,5% (1pp) por encima del valor del segundo trimestre del 2020. En relación a lo acontecido un año atrás, destaca un significativo avance de la dimensión de Precariedad (+11,5 pp) y el aumento -aunque más acotado- de la de Pobreza e Ingresos (+1,6pp), que resultan parcialmente compensados por la disminución de la fragilidad ligada a la dinámica de Déficit de Empleo, que se reduce 9,9 pp.
Antes de continuar, es relevante hacer foco en dos puntos relevantes. En primer lugar, que los resultados no pueden disociarse del período de excepcionalidad que se encuentra atravesando el mundo a raíz de la pandemia de la COVID-19, así como tampoco puede interpretarse el contexto laboral sin considerar la profundidad de las reconfiguraciones en las jornadas laborales y los procesos de trabajo derivados de las disposiciones de distanciamiento social. En segundo lugar, que la interpretación de estos resultados no debiera omitir un estado de situación de fragilidad en ascenso durante al menos un año y medio previo a la irrupción de la pandemia. Es sobre ese marco que, aún cuando se estipularan medidas de protección del empleo -como el Decreto 329/2020 de prohibición de despidos y suspensiones, o el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), Decreto 332/2020- constatamos que la crisis sanitaria y las disposiciones de aislamiento derivadas profundizaron las debilidades preexistentes, configurando un escenario crítico del mercado de trabajo.

1
Para más detalles metodológicos respecto de la construcción del IFL ver Anexo metodológico en Novick, M., Di Giovambattista, A. y Gárriz, A. (2019) ”Índice de Fragilidad Laboral en Argentina (2016-2019), https://pulsocitra.org/wp-
content/uploads/2019/11/IFL-Octubre-2019.pdf; y Anexo Presentación del Índice de Fragilidad Laboral en este documento

Monitor Laboral 2

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ISSN 2796-8529

Los usos del tiempo en la pandemia.
Análisis preliminar de los datos recolectados en una encuesta

Cora Arias,
Ana Paula Di Giovambattista y
Federico Vocos

En el presente informe se presentan los resultados de un relevamiento llevado a cabo por el Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET/UMET) sobre los usos del tiempo durante la pandemia. El objetivo de la investigación es analizar el impacto provocado por la situación sanitaria y el confinamiento en las representaciones sociales acerca del tiempo.
En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que el virus que afecta a diferentes países del mundo (SARS-CoV-2, de la familia de los coronavirus) debía definirse en términos de pandemia. El día 20 de ese mismo mes, el gobierno argentino, a través del Decreto 297/2020, dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) que implicó el confinamiento de las personas en los lugares en los que se encontraban en ese momento. La medida tenía un doble objetivo: por un lado, resguardar la salud pública de la población y, por otro, mitigar el impacto sanitario provocado por la pandemia en un sistema ya en crisis. Como efecto no buscado, aunque sí previsible, se vieron trastocadas las condiciones de reproducción de la vida cotidiana de las personas, de su trabajo junto con la organización familiar, así como la paralización de la mayoría de los procesos de producción, circulación y comercialización.
Las consecuencias materiales que sobrevinieron a esa situación excepcional e inevitable se constataron inmediatamente: caída de la actividad económica, cierre de establecimientos, aumento de la pobreza y la indigencia, pérdida de puestos de trabajo, en un contexto dominado por decenas de miles de personas contagiadas y centenares de muertes por día. Pero las implicancias subjetivas de la pandemia y el necesario confinamiento no podían evaluarse frente a las urgencias de la crisis sanitaria y económica.
Recién ahora, habiendo transcurrido un año y medio del inicio de este proceso, con indicadores epidemiológicos muy favorables y algunos indicios de recuperación económica, podemos disponernos a indagar sobre las repercusiones en la subjetividad de una situación tan extraordinaria en la historia de la humanidad.
Con ciertos matices, tanto la etapa más estricta del ASPO como los meses de distanciamiento significaron la permanencia de las personas en sus hogares. La prohibición o restricción para circular, la imposibilidad de ir al trabajo o a la escuela, la inexistencia de encuentros sociales, forzaron la permanencia en un mismo espacio. En la pandemia, trabajar, estudiar y divertirse se realizan en un mismo lugar, el hogar. Esta situación inevitablemente modificó la cotidianeidad y alteró la subjetividad. Nuestra hipótesis es que, además, esa experiencia espacial transformó tanto las prácticas como las representaciones acerca del tiempo.
El espacio y el tiempo, en tanto que categorías históricas que articulan la vida social, están incrustadas en las prácticas materiales de los sujetos.  A pesar de la diversidad de clasificaciones y percepciones de estas categorías, existe un sentido englobante y objetivo para cada una de ellas que, sin embargo, se encuentra en constante disputa.
Las experiencias espaciales y temporales extraordinarias vivenciadas en el transcurso de la pandemia y el confinamiento se traducen en la proliferación de distintas percepciones sobre esas categorías estructurantes de la sociedad. Por eso, en esta investigación nos proponemos describir y analizar las representaciones sociales sobre los usos del tiempo durante la pandemia y el confinamiento.
Este estudio pretende ser un complemento de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo que se encuentra desarrollando el INDEC en el momento que estamos escribiendo este informe. En ese caso, se busca caracterizar la vida de personas de distintas edades y el tiempo que le dedican a las actividades que realizan dentro y fuera de los hogares: trabajo remunerado, las tareas domésticas y de cuidado a otros miembros del hogar, y las actividades personales (estas acciones incluyen desde comer y usar el celular, hasta trabajar, cuidar niñas y niños, limpiar, cocinar y reunirse con otras personas). Este relevamiento se basa en la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo que se llevó a cabo durante el tercer trimestre de 2013.  El análisis de las representaciones sociales que presenta nuestro estudio constituye un marco analítico para acompañar los datos estadísticos que serán difundidos por los organismos públicos.

Monitor Laboral ISSN 2796-8529  Publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET-UMET).

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Apuntes de Economía Popular N° 2. Los números de la economía popular durante la pandemia. Dinámica entre 4t-20 y 2t-21

N° 2.
Los números de la economía popular durante la pandemia. Dinámica entre 4t-20 y 2t-21

Ana Natalucci (Coord.),
María Inés Fernández Álvarez (Coord.),
Ana Paula Di Giovambattista,
Lucio Fernández Mouján,
Ernesto Mate y
Santiago Sorroche

En agosto de 2021 propusimos una medición que permite seguir periódicamente la composición y trayectoria de la población de la Economía Popular. Como mencionamos en el primer número de esta colección utilizamos las bases de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Como resultado de ese proceso, dimos cuenta de la magnitud que en el último trimestre del 2020 tenía el heterogéneo universo de las/os trabajadoras/es de la Economía Popular (Fernández Álvarez, Natalucci, Di Giovambattista, Fernández Mouján, Mate y Sorroche, 2021). En dicho documento, el lector podrá encontrar un detalle pormenorizado de la construcción de los datos.
A partir de una serie de intercambios realizados con investigadores e investigadoras de la temática y con representantes de las organizaciones sociales, reformulamos la propuesta inicial de medición de la EPH para la categoría de desocupados, abarcando a partir de ahora a todos los desocupados no profesionales que no hayan sido patrones o que no hayan sido asalariados registrados en su último empleo. Con esta definición ampliamos el universo a: a) desocupados no profesionales que hayan sido asalariados no registrados en su último empleo; b) desocupados no profesionales que hayan sido cuentapropistas en su último empleo; c) desocupados no profesionales que hayan sido trabajadores familiares sin remuneración en su último empleo; y d) desocupados no profesionales que no hayan informado categoría ocupacional en su último empleo.
A posteriori de la reformulación para la identificación de la categoría de desocupados, realizamos una reestimación de los resultados para el 4t-2020. La Tabla 1 expone ambas estimaciones, la original se corresponde con la presentada en el documento “La economía popular en números. Bases metodológicas para una propuesta de medición” y la ajustada surge de la aplicación de las modificaciones introducidas. El único cambio
resultante se da en la categoría modificada, que se incrementa en 702 mil personas pasando de 305 mil a 1 millón, y el universo total pasa de 4,28 a 4,98 millones -en su versión amplia- y de 4,19 a 4,89 millones en la versión restringida. En particular, para el 4t-2020, la categoría de desocupados ajustada capta al 71% del total de desocupados del trimestre como integrantes del universo de estudio, definiendo a quienes estando en ese momento desocupado, en su último empleo no fueron patrones o trabajadores asalariados registrados.

Apuntes de Economía Popular. Publicación del Programa de Estudios e Investigaciones de Economía Popular y Tecnologías de Impacto Social (PEPTIS) del CITRA (CONICET-UMET). ISSN 2796- 7662  Sarmiento 2058 CP (1044), CABA, Argentina [email protected]

En noviembre, la inflación se desaceleró respecto a meses previos, alcanzando el 2,9%

En noviembre, la inflación de las y los trabajadores se ubicó en 2,9%, lo que representa una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto al 3,3% registrado en octubre. De este modo, la inflación acumula un 45,4% en lo que va del año y un 51,2% en los últimos doce meses. Con estos guarismos, para que la inflación de 2021 no supere el 50% deberíamos tener que la inflación de diciembre fuera inferior al 3,2%.
La inflación de noviembre estuvo traccionada en primer lugar por Recreación y Cultura (5,7%), lo cual se explica por subas promedio cercanas al 25% en paquetes turísticos para viajar en el país y en el exterior. Estas subas tienen un claro componente estacional, habida cuenta de la cercanía con las vacaciones de verano.
En segundo lugar, Indumentaria y Calzado trepó 5,2%, en el marco de la cercanía con las fiestas de fin de año. Destacaron particularmente las subas en remeras para hombres (31,6%) y mujeres (13,9%). En tercer orden, Transporte se encareció 4,4%, impulsado por subas de pasajes de avión y en el precio de las motos 0km.
Por debajo del nivel general encontramos en primer lugar a Alimentos y Bebidas (+2,8%). En este caso las subas se explican en gran medida por las carnes, que treparon 8% en el mes y cortaron con cinco meses de relativa estabilidad de precios. Las bajas del 7,9% en las verduras -producto de una estacionalidad favorable- permitieron atenuar las alzas promedio de los alimentos.
Equipamiento y mantenimiento del hogar se encareció 2,3% en noviembre. Jugó a favor la virtual estabilidad de precios (+0,2%) de los electrodomésticos, la cual fue parcialmente contrarrestada con fuertes alzas en muebles (+6,8%).
Salud subió 2,2% en noviembre, en un mes en el que las prepagas no tuvieron movimientos y los medicamentos subieron 2,3% promedio. Las mayores alzas vinieron por el lado de las consultas médicas (3,5%).
Educación se encareció 1,5% en noviembre, con las mayores subas registrándose en útiles escolares y textos. Comunicaciones (1,2%), Otros bienes y servicios (1,0%) y Vivienda (0,9%) fueron los ítems de menores aumentos. En este último caso, el congelamiento tarifario continúa repercutiendo en una reducida inflación del sector.
A pesar de la muy elevada inflación de 2021, los salarios reales están pudiendo recomponerse gradualmente, al menos en el segmento privado registrado. En septiembre, el poder adquisitivo de los asalariados registrados del sector privado anotó la tercera suba mensual al hilo y estuvo 2,8% por encima de diciembre de 2019. Asimismo, alcanzó el mayor valor desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, visto en una perspectiva de más larga duración, el salario real se encuentra en niveles similares a los de 2008, y un 15% por debajo del pico de 2013.

Método CITRA Vol. 8. Las plataformas de reparto en Argentina: entre el cambio de gobierno y la pandemia.

Método CITRA Vol. 8
Las plataformas de reparto en Argentina:
entre el cambio de gobierno y la pandemia.

Julieta Haidar (Coordinadora),
Nicolás Diana Menéndez, Gastón Bordarampé, Milagros Ailén Pérez y Cora Arias

En este informe se presentan los resultados de una investigación llevada adelante por el equipo de plataformas del CITRA. El objetivo del estudio es describir y analizar las transformaciones producidas en el sector del delivery de plataformas en general, y en las relaciones laborales en particular, durante la pandemia en Argentina. Las empresas de plataforma de reparto se instalaron en el país a comienzos de 2018 en un contexto propicio para su despliegue y consolidación. El cambio de signo político en el gobierno a fines de 2019 y, fundamentalmente, el advenimiento de la pandemia y el confinamiento en marzo de 2020 constituyen puntos de inflexión que modifican
el desarrollo de estas empresas.
En base a datos cuantitativos y cualitativos recolectados durante 2020 y 2021, se analiza el impacto de esos puntos de inflexión en diferentes aspectos de la configuración del modelo de negocios y de la relación capital-trabajo en las plataformas: la presencia y desarrollo de las plataformas en el mercado argentino, sus vínculos con los/as proveedores/as o comercios “aliados” o “partners”, los perfiles sociodemográficos de las y los trabajadores de reparto y las dinámicas de trabajo durante la pandemia, las formas de organización y protesta de las/os trabajadoras/es, y las propuestas de regulación laboral a nivel nacional y subnacional.
Los principales resultados de la investigación indican que las plataformas de reparto se convirtieron en una actividad refugio en un contexto de creciente desocupación, pero que ese trabajo es informal y precario. Las condiciones abusivas de estas empresas no se dirigen únicamente hacia
el colectivo laboral, sino también hacia los locales gastronómicos que, durante el aislamiento, se vieron forzados a utilizarlas para subsistir. En consecuencia, se requiere la imperiosa intervención de las autoridades gubernamentales para contener y regular a las plataformas. Se trata de un fenómeno mundial en expansión que va construyendo nuevos mercados y hábitos de consumo.
Para poder mitigar los daños generados por el avance desmesurado de estas empresas, se torna indispensable articular mecanismos de control a nivel internacional y, desde la fuerza laboral, coordinar acciones internacionales que visibilicen y denuncien los excesos cometidos.

Monitor laboral N°1

#MonitorLaboral N°1

ISSN 2796-8529

El abordaje sindical de las condiciones de trabajo. Resultados de una encuesta realizada a sindicatos vinculados al CITRA

Autor: Federico Vocos

Se presentan aquí los resultados del primer relevamiento realizado por el Observatorio de Condiciones de Trabajo (OCT) durante los meses de agosto y septiembre de 2019. Este estudio plateado desde el Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA) tiene como principal propósito generar información con validez científico académica que pueda convertirse en una herramienta para las y los trabajadores en sus distintas
instancias de construcción sindical. Se trata centralmente de destacar la importancia estratégica de la información como un recurso para el diagnóstico y la acción sindical. El desarrollo de un Observatorio sobre Condiciones de Trabajo forma parte de los compromisos asumidos por el CITRA frente al CONICET en el marco del Proyecto de Unidad Ejecutora “Sistema de información, investigación y estudios para el movimiento
obrero”. El CITRA es una Unidad ejecutora de doble dependencia (UMET-CONICET), que se distingue por la incorporación en sus órganos de gestión a casi 50 sindicatos. Tiene como principio metodológico la construcción colectiva de conocimiento, resultando clave la revalorización del saber obrero a partir de su sistematización. Los distintos momentos de una investigación (elaboración de preguntas, los relevamientos y el análisis) son realizados en conjunto con las organizaciones sindicales. El propósito de este primer relevamiento de carácter continuo se orienta hacia la generación de información sobre distintos aspectos organizativos vinculados al abordaje de las condiciones de trabajo por parte de las organizaciones sindicales. También se realizó una primera aproximación a los problemas más frecuentes en los diferentes sectores y actividades.
A continuación, se exponen los resultados más destacados del relevamiento.

Monitor Laboral ISSN 2796-8529  Publicación del Observatorio de Condiciones de Trabajo del CITRA (CONICET-UMET). 

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